El mapa climático de los próximos tres meses dibuja un contraste sobre buena parte de Argentina: el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) anticipa una mayor probabilidad de precipitaciones por encima de lo habitual y temperaturas medias más bajas en sectores del centro y noreste. Entre noviembre de 2026 y enero de 2027, el Litoral, Córdoba, el oeste de Santa Fe, el este de San Luis, La Pampa y áreas de Buenos Aires concentran las principales señales del informe. El escenario coincide con un El Niño que continúa fortaleciéndose y que tendría alta probabilidad de persistir hasta el trimestre enero-marzo de 2027.
La proyección no supone tres meses de lluvias continuas ni un descenso constante del termómetro. Se refiere a la tendencia promedio del período, aunque el SMN advierte que el cielo puede salirse del libreto: podrían registrarse eventos de lluvia localmente intensos, en especial en el centro y noreste del país. El informe no atribuye de forma directa esas condiciones al fenómeno del Pacífico, pero incorpora la evolución oceánica y atmosférica entre los elementos que analiza para elaborar sus previsiones.
La mayor probabilidad de temperaturas inferiores a lo normal abarca toda la franja central del país. El informe identifica una señal más marcada sobre Córdoba, el sudoeste de Santa Fe, el este de San Luis, el este de La Pampa y el oeste de la provincia de Buenos Aires.
La señal no anticipa tres meses de frío sostenido ni excluye jornadas de calor intenso. El pronóstico trabaja sobre promedios estacionales: cuando señala una temperatura inferior a lo normal, indica que los valores medios del período tendrían mayores chances de ubicarse por debajo de los registros habituales para esa época del año.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) aclara que “esta previsión debe ser considerada sobre el valor medio del trimestre”. En otras palabras, puede haber días calurosos e incluso episodios de temperaturas altas, aunque el balance general del período tienda a resultar más fresco que lo esperado según los valores climatológicos.
La previsión también incluye al norte de Cuyo, el sur de Santiago del Estero y el noreste de la Patagonia dentro de la categoría “normal o inferior a la normal”. Esto supone que, para esas regiones, las probabilidades se inclinan entre valores cercanos a los promedios históricos y registros algo más bajos.
El panorama cambia hacia el norte y el sur. El Noroeste Argentino y el sur de la Patagonia son las áreas donde el pronóstico señala la mayor probabilidad de temperaturas superiores a lo normal durante el trimestre.
Para el SMN, la categoría superior a lo normal se aplica cuando los valores previstos se ubicarían por encima del límite alto del rango considerado habitual. Esa referencia se construye con datos históricos de cada zona, por lo que no equivale a un único número de grados para todo el territorio.
El centro-oeste de Chaco y Formosa, el este de Salta y el oeste patagónico se ubican en una situación intermedia. Allí, el organismo proyecta temperaturas “normales o superiores a la normal”, con una mayor chance de que los registros medios queden dentro de ese rango.
En el norte del Litoral, en tanto, la previsión apunta a valores normales. Esto comprende una temperatura media que se mantendría dentro de los parámetros usuales para los meses de noviembre, diciembre y enero, sin una inclinación marcada hacia uno u otro extremo.
El SMN advierte que “no se descarta que predomine una menor amplitud térmica media”, sobre todo en la franja central y el noreste del país.
La amplitud térmica mide la diferencia entre las temperaturas máximas y mínimas. Una baja en ese indicador puede reflejar contrastes diarios menos marcados, aunque su expresión concreta varía según la localidad y los eventos de corta duración.
El organismo agrega otra precisión relevante: se esperan “mayores chances a registrar una menor frecuencia de temperaturas máximas muy altas”. La frase no descarta períodos calurosos durante el trimestre, pero sí plantea que esos picos extremos podrían ser menos frecuentes, especialmente en las provincias que integran el centro y noreste del país.
El pronóstico climático trimestral se elabora mediante un consenso entre modelos globales de simulación del clima, modelos estadísticos nacionales y el análisis de las condiciones oceánicas y atmosféricas. El resultado no representa un calendario del tiempo, sino una estimación probabilística para cada región.
Para presentar esas probabilidades, el SMN utiliza terciles. Se trata de una división de los datos históricos de temperatura y precipitación en tres partes iguales: inferior a lo normal, normal y superior a lo normal. Para la temperatura, el rango central contempla valores cercanos al promedio; por fuera de ese margen se ubican las otras dos categorías.
El organismo remarca que “el pronóstico no indica valores de la variable pronosticada ni su variabilidad a lo largo del trimestre”. Por eso, una tendencia a temperaturas inferiores al promedio no impide que haya jornadas con calor intenso, del mismo modo que una señal de temperaturas superiores no excluye ingresos de aire frío.
Las condiciones de escala diaria y semanal pueden modificar la experiencia concreta de cada período. Frentes, tormentas, bloqueos atmosféricos, olas de calor o irrupciones de aire frío son fenómenos que el pronóstico estacional no puede precisar con meses de anticipación.
Por esa razón, el organismo recomienda seguir los pronósticos diarios, la perspectiva semanal y el sistema de alertas tempranas. Esas herramientas permiten conocer con mayor precisión los eventos de alto impacto que pueden afectar a una localidad, aun cuando la tendencia trimestral general apunte a un escenario de temperaturas medias más bajas o más altas que las habituales.
