La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió en un informe reciente que los océanos del planeta enfrentan una presión “severa y creciente” como consecuencia de la actividad humana, mientras la velocidad del aumento del nivel del mar se duplicó en la última década.
Según la tercera Evaluación Mundial de los Océanos, un informe científico coordinado por la ONU y citado por el medio británico The Guardian, los impactos acumulativos de la contaminación, la pesca industrial y la crisis climática están generando una pérdida generalizada de biodiversidad y una tensión sin precedentes en los sistemas oceánicos.
El documento, elaborado por cerca de 600 científicos de 86 países, analizó la situación de los océanos entre 2021 y 2025. Los especialistas identificaron que el ritmo del aumento del nivel del mar se incrementó de 2 mm por año antes de 2015 a 4,3 mm anuales en 2023, lo que duplica la velocidad registrada una década atrás. Además, el informe destacó que el 16% del incremento del calor oceánico global acumulado desde 1955 se produjo a partir de 2018, con un calentamiento especialmente notable en el océano Atlántico y en las zonas meridionales de los océanos Índico y Pacífico.
Pese a los avances científicos, el conocimiento sobre los ecosistemas de aguas profundas continúa siendo limitado. Para 2025, solo el 27% del fondo oceánico se encontraba cartografiado, lo que deja importantes lagunas en la comprensión del estado real de los océanos.
El secretario general de la ONU, António Guterres, subrayó la urgencia del desafío. “No podemos seguir tratando al océano como si fuera ilimitado. Se necesita una colaboración global urgente para proteger los ecosistemas marinos”, afirmó en declaraciones citadas por diario británico. También instó a construir una nueva relación con el océano fundamentada en la ciencia, el derecho internacional y la responsabilidad compartida.
El ensayo advirtió también sobre la magnitud de la contaminación plástica. Cada año, 52,1 millones de toneladas de desechos plásticos llegan al océano, lo que contribuye a la presencia de 24,4 billones de partículas de microplásticos que afectan a más de 4.000 especies marinas. De acuerdo con The Guardian, residuos plásticos cubren la costa de la bahía de Hann en Dakar, Senegal, ilustrando la extensión global del problema.
El informe señaló que el océano absorbió el 90% del exceso de calor y cerca del 30% del dióxido de carbono producido por la quema de combustibles fósiles, lo que resalta su papel en la regulación climática y en el sostenimiento de la biodiversidad. Sin embargo, enfatizó que las corrientes oceánicas, encargadas de redistribuir el calor en el planeta, están cambiando, y los efectos de estas modificaciones sobre posibles colapsos climáticos futuros aún no se comprenden completamente.
El coordinador conjunto del grupo de expertos de la ONU, Rafael González-Quirós, destacó “la necesidad de un océano sano y resiliente nunca ha sido tan urgente. La colaboración y la investigación a nivel mundial, junto con nuestro mayor conocimiento del océano, nos brindan información esencial sobre el estado de los ecosistemas marinos, los profundos cambios que están experimentando y la necesidad de cuidarlos”.
El informe reconoció avances recientes, como la entrada en vigor del tratado de alta mar, que establece normas internacionales para proteger los dos tercios del océano mundial situados fuera de la jurisdicción de cualquier país. Este acuerdo, junto con otros 56 tratados internacionales, fortaleció la capacidad global para preservar la biodiversidad marina, reducir subsidios perjudiciales y gestionar los recursos de manera más sostenible.
A pesar de estos progresos, la gobernanza de los océanos continúa fragmentada entre sectores y regiones, lo que dificulta la coordinación y limita la efectividad de las medidas adoptadas. El documento subraya que reforzar la gobernanza es fundamental para hacer frente a las amenazas actuales.
Entre los principales factores que inciden en el deterioro del entorno marino, el informe destacó el crecimiento de la población humana, los cambios demográficos, los avances tecnológicos, las modificaciones en las estructuras de gobernanza y la inestabilidad socioeconómica y geopolítica. Entre 2017 y 2024, la población mundial creció de 7.700 a 8.200 millones de personas, con más de un tercio residiendo a menos de 100 kilómetros de la costa y el 11% viviendo en zonas situadas a menos de 10 metros sobre el nivel del mar.
La publicación del informe coincidió con el Día Mundial de los Océanos y provocó reacciones de organizaciones como Greenpeace, que instó a los gobiernos a crear santuarios marinos totalmente protegidos y a salvaguardar el 30% de los océanos para 2030, el porcentaje mínimo recomendado por la comunidad científica para posibilitar su recuperación.
