Con apenas 150 ejemplares en libertad, el potoroo de Gilbert —uno de los marsupiales más amenazados del planeta— se acerca a la extinción. Frente a este escenario, científicos en Australia analizan su materia fecal para identificar las condiciones que necesita para sobrevivir y trasladarlo a hábitats donde pueda formar poblaciones de respaldo, informó la revista Popular Mechanics.
Esa urgencia se intensificó tras el incendio de matorral de 2015 que destruyó el 90% de su hábitat. La población, que se creía extinguida durante cerca de un siglo, se recuperó lentamente hasta rondar los 150 individuos, pero sigue expuesta al fuego y a depredadores introducidos como gatos y zorros asilvestrados.
El punto central del trabajo es preciso: para que el traslado del potoroo de Gilbert funcione, los investigadores necesitan saber con exactitud qué come y en qué lugares conseguirlo. La respuesta apunta directamente a los hongos: el marsupial obtiene el 90% de sus calorías de ellos.
El estudio, publicado en la revista científica Biodiversity and Conservation, examinó ADN presente en heces de potoroos para reconstruir su dieta. El equipo estuvo encabezado por especialistas de la Edith Cowan University, institución australiana con sede en Joondalup.
La técnica utilizada fue la metabarcodificación, que permite identificar múltiples especies a partir de muestras de ADN ambiental. Los científicos compararon las heces del potoroo con las de otros animales consumidores de hongos, entre ellos: quokkas (Setonix brachyurus), quendas (Isoodon fusciventer) y ratas de arbusto (Rattus fuscipes).
Rebecca Quah, doctoranda de la institución y autora principal del estudio, señaló que “uno de los desafíos fue tratar de determinar qué están comiendo y dónde pueden encontrarse esos recursos”. Quah añadió que “las dietas de los mamíferos micófagos, es decir, que comen hongos, son bastante difíciles de estudiar porque muchos hongos todavía no han sido descritos”.
La investigadora también señaló que “el uso del hábitat entre el quokka y el potoroo fue muy similar” y recomendó “centrarse en áreas donde las tres especies persisten juntas como indicador de alimento adecuado, o de hábitat, para futuros sitios de traslado del potoroo”.
El potoroo de Gilbert integra un grupo extremadamente reducido: es una de las tres especies del género que aún existen en el mundo. Los potoroos pertenecen a la familia Potoroidae, una de las dos familias que en conjunto se conocen como “canguros rata”.
La especie fue descrita por el naturalista inglés John Gilbert en 1840, pero pocas décadas después se la dio por desaparecida. Esa condición se mantuvo durante alrededor de 100 años, hasta que en 1994 se encontró una pequeña población en la reserva natural Two Peoples Bay, en Australia Occidental.
El traslado de individuos ya resultó decisivo para evitar un colapso total tras el incendio de 2015, indicó la revista. Las poblaciones trasladadas sobrevivieron en Bald Island y en un recinto cercado del Waychinicup National Park.
A fines de 2022, seis potoroos de Gilbert fueron liberados nuevamente en el parque nacional Two Peoples Bay con rastreadores GPS y transmisores de radio, con el propósito de reforzar la presencia de la especie en su zona histórica mientras se acumulaba más información sobre su dieta y sus necesidades de hábitat.
Quah subrayó que “los mamíferos que comen hongos son ingenieros del ecosistema: excavan para buscar hongos, lo que ayuda a remover el suelo, y actúan como vectores para la dispersión de esporas”. Por eso, determinó: “Es vital que hagamos todo lo posible para ayudar a proteger nuestra fauna nativa, y los traslados son una manera importante de lograr ese objetivo”.
