Medio Ambiente

Una investigación advierte sobre un umbral crítico en los nutrientes del Ártico

La disminución del hielo marino en el Océano Ártico se ha consolidado como uno de los síntomas del cambio climático provocado por actividades humanas. Imágenes satelitales de las últimas décadas revelan que, año tras año, el deshielo estival supera a la formación invernal, marcando una tendencia.

Un estudio citado por Smithsonian Magazine, revista estadounidense, sostiene que este proceso ha alcanzado un punto de inflexión. Los datos obtenidos durante 25 años en el estrecho de Fram, donde confluyen el Ártico y el Atlántico, muestran la magnitud y la velocidad con que se está produciendo esta alteración.

La investigación, liderada por Marta Santos-García de la Universidad de Edimburgo, señala que la pérdida del hielo responde al incremento de temperaturas globales y modifica el equilibrio de nutrientes y los procesos biológicos esenciales en la región.

El equipo científico advierte que la desaparición acelerada del hielo podría tener consecuencias para los ecosistemas marinos y para el clima a escala planetaria. La información recopilada entre 1998 y 2023 evidencia que ya no se trata solo de variaciones estacionales, sino de un cambio. Este fenómeno afecta la estabilidad ecológica del Ártico.

Uno de los hallazgos del estudio es la identificación de un punto de inflexión en la concentración de nitrato en las aguas del Ártico. Al analizar registros de muestreo oceánico desde 1998 hasta 2023 en el estrecho de Fram, los investigadores detectaron que los niveles de este nutriente han disminuido desde aproximadamente 2009. Este descenso coincide con una acelerada reducción del hielo marino, lo que permite que grandes áreas estén más expuestas a la luz solar.

El proceso observado implica que, tras morir, los microorganismos descienden al fondo marino, donde bacterias y arqueas descomponen la materia y agotan el nitrato disponible. Según el equipo liderado por Santos-García, este mecanismo ha provocado una caída persistente en la disponibilidad de nitrato.

El cambio identificado, al superar una frontera crítica, apunta a una transformación del sistema de nutrientes del Ártico. Los científicos consideran que esta alteración afecta la dinámica de la región y podría tener repercusiones.

La reducción de nitrato en el Ártico afecta directamente al fitoplancton, que integra la cadena alimenticia marina. Si bien en un principio se creía que la menor cobertura de hielo favorecería un mayor crecimiento de fitoplancton por la mayor penetración de luz solar, la investigación demostró que la escasez de nutrientes limita este desarrollo.

Ahora predominan especies más pequeñas, conocidas como microplancton, que son más eficientes en el uso del nitrato, pero menos nutritivas para otros organismos.

Este cambio en la composición del fitoplancton tiene consecuencias para toda la red trófica del Ártico. Según la coautora Santos-García, esta tendencia ya se observa en algunas zonas y puede derivar en una menor disponibilidad de alimento para peces, aves marinas y mamíferos.

La disminución de especies grandes y nutritivas debilita la estructura ecológica y reduce la productividad general del ecosistema. La alteración impacta no solo a las especies locales, sino también a las que dependen de estas cadenas alimenticias.

La disminución del nitrato también afecta la función del océano como sumidero de carbono, para mitigar el calentamiento global. El fitoplancton, al realizar la fotosíntesis, necesita nitrato para absorber dióxido de carbono de la atmósfera.

Con menos nitrato y un predominio de especies más pequeñas, la eficiencia del océano para capturar y almacenar carbono se ve comprometida. Entre 1994 y 2004, el océano absorbió cerca del 30 % del CO₂ emitido por el ser humano, pero la situación actual pone en duda la continuidad de este proceso.

El biólogo Jean-Éric Tremblay, de la Universidad Laval, explica que el sistema del Ártico ha pasado de estar limitado por la luz a depender de la disponibilidad de nutrientes como el nitrato. Esta transformación reduce la productividad biológica y la capacidad de secuestro de carbono del océano. Si la tendencia continúa, el Ártico perderá progresivamente su papel como regulador climático. El impacto potencial sobre el equilibrio atmosférico.

El equipo de investigación sostiene que la pérdida de nitrato ha superado un umbral del que no es posible regresar en el corto plazo. Incluso si aumentara temporalmente la cantidad de hielo marino, la recuperación de los nutrientes en el sistema ártico requeriría mucho más tiempo.

Marta Santos-García indica que el sistema de nutrientes del Ártico responde a escalas temporales prolongadas y que mejoras momentáneas en la cobertura de hielo no revertirán la tendencia de fondo.

Esta irreversibilidad representa una amenaza para la estabilidad ecológica y climática del Ártico. Los efectos se proyectan a décadas futuras, comprometiendo la capacidad de recuperación de los ecosistemas y el papel del océano en la regulación del clima global. El estudio concluye que la transformación del sistema de nutrientes ya está en marcha y que los cambios observados podrían perdurar durante generaciones.

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