Aunque no es uno de los cánceres más frecuentes en la población masculina, el cáncer de testículo se ha convertido en una patología de especial atención en salud pública debido a que su aparición se concentra principalmente en hombres jóvenes, entre los 15 y 35 años. Esta característica lo diferencia de otros tipos de cáncer y obliga a reforzar la detección temprana, ya que en la mayoría de casos presenta altas tasas de curación cuando es diagnosticado a tiempo.
El cirujano oncólogo Mauricio León Rivera, de la Clínica Ricardo Palma, explicó para Infobae Perú que, pese a su baja incidencia, esta enfermedad requiere especial vigilancia por su impacto en población joven y por la importancia del autoexamen testicular como herramienta clave para su detección precoz.
Una enfermedad poco frecuente, pero altamente curable
El cáncer de testículo representa aproximadamente el 1% de todos los cánceres en varones, con una incidencia estimada de entre uno y dos casos por cada 100 mil habitantes. Esta baja frecuencia contrasta con su importancia clínica, debido a que afecta principalmente a población joven.
A diferencia de otros tipos de cáncer, su comportamiento clínico permite que, en la mayoría de casos, los pacientes puedan tener un tratamiento exitoso si se detecta de manera oportuna.
¿Qué causa el cáncer de testículos?
La ilustración médica muestra un torso masculino con un testículo afectado por una masa y un primer plano de una célula maligna, que representa el cáncer. (Imagen Ilustrativa Infobae)Uno de los aspectos más complejos de esta enfermedad es que, hasta el momento, no se ha identificado una causa directa que explique su aparición. Por ello, la medicina se centra en la identificación de factores de riesgo asociados a su desarrollo.
Entre los factores asociados al cáncer de testículo se encuentran:
- Criptorquidia o testículo no descendido
- Antecedentes familiares, especialmente en hermanos
- Haber tenido cáncer en el otro testículo
- Edad joven (15 a 35 años)
- Mayor incidencia en población de raza blanca
- Enfermedades congénitas como síndrome de Down y síndrome de Klinefelter
Sobre la criptorquidia, el director de la Liga contra el Cáncer explicó que se trata de una anomalía en la que el testículo no desciende al escroto durante el desarrollo fetal.
“Durante la gestación, los testículos se forman en el abdomendel bebé y deben descender hacia el escroto entre el séptimo y noveno mes de embarazo. Este proceso es fundamental, ya que el escroto mantiene una temperatura menor a la del cuerpo, condición necesaria para el funcionamiento normal del órgano”, señala.
Cuando este descenso no ocurre, el testículo permanece en el abdomen o la pelvis, lo que incrementa el riesgo de cáncer hasta 12 veces más. “Si no desciende, hay que corregirlo con cirugía antes de los seis meses de vida”, advierte el especialista.
Autoexamen testicular:
León Rivera recomienda iniciar el autoexamen testicular desde los 15 años, realizándolo una vez al mes como medida preventiva. El procedimiento debe realizarse preferentemente durante la ducha, con agua tibia o caliente, ya que esto facilita la relajación del escroto y la palpación.
¿Cómo se realiza?
El examen incluye dos etapas:
Primero, la observación visual, verificando que ambos testículos mantengan una forma normal y sin asimetrías importantes. Luego, la palpación individual de cada testículo, utilizando los dedos índice y medio por debajo y el pulgar por encima, realizando movimientos suaves para detectar irregularidades.
Lo normal es que el testículo tenga una consistencia lisa, firme y ovalada, señala el especialista y aclara que no debe confundirse el epidídimo —una estructura normal en forma de “gusanito” ubicada en la parte superior de los estículos— con una masa anormal.
Principal señal de alerta
El signo más frecuente del cáncer de testículo es la aparición de una masa o “bola” en el testículo que no genera dolor. En la mayoría de casos, el crecimiento es progresivo y puede desarrollarse durante varios meses sin generar molestias.
Cuando aparecen síntomas como dolor lumbar, tos o pérdida de peso, generalmente la enfermedad ya se encuentra en etapas avanzadas con metástasis.
¿Cómo es la vida sexual de un hombre con cáncer de testículos?
El especialista aclara que un paciente con cáncer de testículo puede mantener una vida sexual normal si conserva al menos un testículo funcional.
Esto se debe a que el órgano produce testosterona y espermatozoides, por lo que uno solo puede ser suficiente para mantener la función sexual y reproductiva.
Diagnóstico y pruebas clave
El método diagnóstico más importante es la ecografía testicular, considerada el examen de elección con una sensibilidad cercana al 99%.
También se utilizan análisis de sangre que incluyen:
- Alfa fetoproteína (AFP)
- Beta hCG
- Deshidrogenasa láctica (DHL)
Estas pruebas ayudan a confirmar la sospecha y definir el tratamiento.
Tratamiento: cirugía y estadificación
Cuando existe sospecha de cáncer, no se realiza biopsia por el escroto. El procedimiento correcto es la orquiectomía, que consiste en la extracción del testículo a través de la ingle, menciona el oncólogo y advierte que realizar el procedimiento por el escroto puede alterar el estadiaje del cáncer.
El cáncer de testículo se clasifica en cuatro estadios:
- Estadio 0: in situ
- Estadio 1: limitado al testículo
- Estadio 2: con compromiso de ganglios abdominales
- Estadio 3: con metástasis en órganos como hígado o cerebro
Alta tasa de curación si se detecta a tiempo
Pese a su complejidad, el cáncer de testículo presenta altas tasas de curación, especialmente cuando se diagnostica en etapas tempranas.
