Tecnología

Hasta ahora, comprar el Snapdragon más potente era sencillo. Qualcomm acaba de cambiar las reglas con dos nuevos 8 Elite

Hasta ahora, cuando recorríamos la ficha técnica de un teléfono móvil Android de gama alta, había una referencia que apenas necesitaba explicación: el procesador más avanzado de Qualcomm era también el nombre que marcaba el techo de la categoría, y todos los dispositivos que aspiraban a lo más alto lo portaban de forma inequívoca, tal como ocurría con el Snapdragon 8 Elite Gen 5, la plataforma insignia de la generación anterior. Esa lectura tan sencilla y directa se ha transformado por completo con la nueva propuesta de la compañía, que ha presentado no uno, sino dos plataformas de máximo nivel para esta generación, ambas pertenecientes a la misma familia, ambas pensadas para equipar teléfonos premium, pero que ya no ocupan exactamente el mismo escalón ni ofrecen idénticas prestaciones, de modo que la tarea de distinguir entre ellas exigirá prestar mucha más atención a los detalles que antes.

 

En la estructura que ha diseñado Qualcomm, la posición más elevada corresponde al Snapdragon 8 Elite Extreme Gen 6, al que la propia empresa describe sin rodeos como su plataforma móvil más potente de la historia, mientras que junto a él se sitúa el Snapdragon 8 Elite Gen 6, que comparte con su hermano mayor el mismo proceso de fabricación de dos nanómetros y lleva consigo gran parte de sus avances, pero orientado a extender esas capacidades a un abanico más amplio de dispositivos de gama alta, de manera que la excelencia técnica no quede circunscrita a un puñado de modelos exclusivos. Al poner ambos procesadores cara a cara, lo primero que salta a la vista es que comparten una base muy sólida y común: ambos disponen de una arquitectura de CPU Oryon con ocho núcleos, dos de ellos de alto rendimiento Prime capaces de alcanzar hasta cinco gigahercios y seis de rendimiento eficiente que llegan hasta cuatro gigahercios, y ambos integran el módem X105 5G y el sistema FastConnect 8800 para conectividad Wi‑Fi, Bluetooth, UWB y Thread, además de contar con la unidad de procesamiento neuronal Hexagon y un amplio conjunto de herramientas de inteligencia artificial que trabajan en el dispositivo sin depender de la nube.

 

La distancia entre las dos plataformas empieza a hacerse patente cuando se examinan las cifras de rendimiento que ha publicado Qualcomm tomando como referencia el Snapdragon 8 Elite Gen 5 de la generación anterior: el modelo Extreme registra mejoras del trece por ciento en rendimiento de CPU, del cuarenta y cuatro por ciento en rendimiento gráfico de GPU y del treinta y cinco por ciento en rendimiento de la unidad de inteligencia artificial, mientras que el modelo Gen 6 presenta avances del diez por ciento en CPU, el treinta y cinco por ciento en GPU y el catorce por ciento en NPU, diferencias que, aunque en algunos casos pueden parecer modestas sobre el papel, se traducen en distinciones concretas cuando se profundiza en capacidades específicas, y que conviene tener presente que proceden de mediciones de la propia compañía, por lo que los resultados finales pueden variar según la optimización que lleve a cabo cada fabricante de teléfonos en sus respectivos equipos.

 

Esa brecha se vuelve aún más nítida en el apartado gráfico y de captura de imagen y vídeo, donde las prestaciones ya no se limitan a porcentajes y se convierten en funciones que un modelo tiene y el otro no: el Snapdragon 8 Elite Extreme Gen 6 incorpora la tecnología Adreno Neural Fusion y dispone de dieciocho megabytes de memoria de alto rendimiento Adreno, permitiendo grabar vídeo en resolución 8K a sesenta imágenes por segundo, cámara lenta en 4K a doscientos cuarenta fotogramas por segundo y soporte para el códec APV, mientras que el Snapdragon 8 Elite Gen 6 fija su techo en grabación de 8K a treinta imágenes por segundo y cámara lenta en 4K a ciento veinte fotogramas por segundo, lo que marca una separación clara en capacidades para creación de contenido. En lo que respecta a la inteligencia artificial, ambos procesadores combinan la NPU Hexagon, el Sensing Hub y la CPU Oryon para ejecutar funciones que aprovechan el contexto personal, aprenden de los hábitos del usuario y coordinan tareas entre aplicaciones con menos intervención, permitiendo desde resumir documentos y redactar respuestas hasta generar imágenes y vídeo directamente en el teléfono, pero es el modelo Extreme el que va un paso más allá al ofrecer soporte nativo para modelos de inteligencia artificial del tipo Mixture of Experts con más de treinta mil millones de parámetros, una capacidad que lo coloca por delante en tareas de procesamiento complejo.

 

Todo esto plantea una pregunta fundamental a la hora de elegir un nuevo teléfono: ¿qué significa en la práctica que convivan dos procesadores con el mismo apellido y distinto potencial? La respuesta es que el Snapdragon 8 Elite Extreme Gen 6 se presenta como la opción pensada para llevar al límite el rendimiento, los gráficos, la inteligencia artificial y la creación de contenido, mientras que el Snapdragon 8 Elite Gen 6 conserva gran parte de esa experiencia y la hace llegar a más modelos, sin que eso implique que cualquier teléfono con el Extreme vaya a ser superior en términos absolutos, ya que la propia Qualcomm advierte que el resultado final dependerá siempre de cómo cada marca diseñe, refrigere y optimice su dispositivo. La compañía ha confirmado que esta nueva familia de procesadores llegará a teléfonos de marcas tan reconocidas como Honor, iQOO, Motorola, Nubia, OnePlus, OPPO, REDMI, RedMagic, Vivo, Xiaomi y ZTE, aunque sin detallar cuál de las dos plataformas montará cada modelo concreto, de modo que la consecuencia más inmediata de esta reorganización es que, a partir de ahora, dos procesadores muy parecidos convivirán en la cumbre del mercado y los usuarios tendrán que leer las especificaciones con algo más de detenimiento para saber exactamente qué versión llevan entre manos.

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