Desde que irrumpió ChatGPT a finales de 2022, Google, Amazon, Microsoft y Meta han sumado inversiones que ya rozan el billón de dólares —un uno seguido de doce ceros— y todo indica que esta cifra seguirá creciendo a un ritmo vertiginoso. Lo que al principio se planteó como una apuesta ambiciosa ha terminado convirtiéndose en un desembolso imparable: cada trimestre, al presentar sus resultados financieros, las grandes tecnológicas elevan aún más sus previsiones de gasto, hasta el punto de que el total de inversión combinada de las cuatro durante este solo año ya alcanza los 745.000 millones de dólares, es decir, más de dos terceras partes de todo lo que han destinado a la IA hasta la fecha. A este paso, el billón completo podría duplicarse mucho antes de lo que nadie se atrevía a pronosticar hace apenas unos años, aunque esta carrera a toda velocidad trae consigo consecuencias que empiezan a preocupar profundamente a los mercados. El efecto más visible es el desplome de su flujo de caja libre, que se sitúa ahora mismo en mínimos históricos y ha desatado la inquietud de los inversores, quienes ven cómo las arcas se vacían mientras los retornos esperados tardan en materializarse al mismo ritmo que los desembolsos.
Cada compañía vive esta situación a su manera, aunque comparten la misma presión financiera. Google elevó su previsión de gasto de capital para 2026 hasta entre 195.000 y 205.000 millones de dólares y registró un flujo de caja libre negativo de 5.900 millones, aunque muestra señales de fortaleza con un crecimiento del 82% en su división de nube y unos ingresos totales que alcanzaron los 120.000 millones de dólares. Amazon, por su parte, amplió su presupuesto hasta los 220.000 millones por el encarecimiento de componentes y la alta demanda, con un saldo negativo de 7.600 millones, pero sus buenos resultados en AWS —que creció un 37%— hicieron que sus acciones subieran un 9%. Microsoft destinó 41.000 millones solo en el último trimestre, con un plan anual de 190.000 millones, vio crecer Azure un 43% y registró una subida del 3% en bolsa, aunque acumula una caída del 17% en lo que va de año. El caso más delicado es el de Meta: su flujo de caja libre cayó un 91% hasta quedar en solo 784 millones, planea invertir 145.000 millones en 2026 y sufrió un descenso del 9% en sus cotizaciones, ya que al carecer de un negocio de nube consolidado como el de sus rivales, la promesa de agentes de IA personales y el alquiler de capacidad de cómputo aún no termina de convencer a un mercado que exige ver resultados tangibles a tan enorme despliegue de recursos.
