Economía

Patrocinado BIG 76K Seguidores Canadá busca un acuerdo comercial mientras China presiona a Ottawa para que se distancie de la influencia de Estados Unidos

2025 fue un año de cambios en Canadá. Desde los codazos de los canadienses para despedir la era de Justin Trudeau, pasando por los aranceles casi omnímodos de Trump, hasta una letanía de huelgas de funcionarios públicos, 2025 fue dramático en el contexto de la política canadiense. He aquí siete historias que creemos que definieron la actualidad canadiense en 2025, y que pueden seguir definiendo a Canadá en el futuro.

La reunión de alto nivel entre el primer ministro de Canadá y China comienza hoy y marca un momento diplomático crucial tras años de tensas relaciones, abriendo lo que ambas partes presentan como una renovada oportunidad para restablecer una relación que se erosionó gradualmente durante la era Trudeau. La visita marca un claro cambio de tono, en el que ambos gobiernos hacen hincapié en el diálogo y el pragmatismo tras un prolongado periodo de tensión diplomática. Pekín ve las conversaciones como una oportunidad para volver a relacionarse con Ottawa al más alto nivel político, mientras que Canadá enfoca la visita como una oportunidad para reinsertarse en las principales discusiones comerciales asiáticas. El calendario subraya la importancia del momento, ya que los reajustes del comercio mundial y la incertidumbre geopolítica empujan a ambos países a reevaluar sus prioridades estratégicas y sus asociaciones económicas.

Se espera que China aproveche la visita para transmitir un mensaje geopolítico más amplio, tratando de animar a Canadá, aliado de Estados Unidos desde hace mucho tiempo, a seguir una política exterior más independiente. Los medios de comunicación estatales chinos ya han formulado el objetivo en términos explícitos, pidiendo a Ottawa que adopte una «autonomía estratégica» y reduzca su alineamiento con Washington, lo que refleja el esfuerzo más amplio de Pekín por debilitar la influencia de Estados Unidos entre las naciones aliadas. Para Canadá, también hay mucho en juego, ya que el primer ministro, Mark Carney, ha dicho que su viaje a China se centra expresamente en el comercio, y lo ha descrito como parte de una iniciativa más amplia para forjar nuevas alianzas en todo el mundo y reducir la dependencia económica que Canadá tiene desde hace tiempo del mercado estadounidense. Al iniciarse las conversaciones, ambas partes señalan que es posible obtener beneficios económicos y diplomáticos tangibles si los intereses coinciden.

Nuevas alianzas comerciales en el extranjero

El primer ministro Mark Carney ha enmarcado su visita a China como una extensión directa del mensaje que llevó a lo largo de su campaña electoral, durante la cual argumentó repetidamente que la relación económica y estratégica de Canadá con Estados Unidos había cambiado fundamentalmente y ya no podía tratarse como una constante incuestionable. Durante la campaña, Carney advirtió de que Canadá se había vuelto excesivamente dependiente de un único socio comercial y afirmó que era necesario reducir esta dependencia mediante la diversificación y nuevas alianzas comerciales en el extranjero, lo que suponía una clara ruptura con los supuestos del pasado sobre la relación entre Canadá y Estados Unidos. Esta postura se ha traducido ahora en política, y Carney ha vinculado explícitamente su viaje a China a la búsqueda de alianzas comerciales alternativas. Pocos días antes de partir, reiteró ese objetivo en términos claros, declarando: «Estamos forjando nuevas alianzas en todo el mundo para transformar nuestra economía, que hasta ahora dependía de un único socio comercial, en una economía más fuerte y resistente a las conmociones mundiales».

En vísperas de la visita, las expectativas tanto en Ottawa como en Pekín siguen siendo cautelosamente altas, atemperadas por la persistente aprensión tras años de fricciones diplomáticas. Por parte canadiense, varios sectores impulsados por la exportación están muy atentos, como la agricultura, el procesamiento agroalimentario, la energía, los minerales críticos, la tecnología limpia, la fabricación y la cadena de suministro de vehículos eléctricos, donde los líderes de la industria están especialmente atentos al futuro de los aranceles sobre los vehículos eléctricos y a las condiciones comerciales más amplias que afectan a las baterías, los componentes y los vehículos acabados. Las empresas de estos sectores esperan que las conversaciones faciliten el acceso a los mercados, aclaren las barreras normativas y reduzcan la incertidumbre ligada a las tensiones geopolíticas. China, por su parte, busca señales de que Canadá está dispuesta a estabilizar la relación y explorar una cooperación económica más profunda, sin dejar de ser consciente de la continua alineación de Ottawa con Washington. Las reuniones en China, programadas del 13 al 17 de enero, se consideran más un paso inicial que un foro para avances inmediatos. Durante su viaje a China, el primer ministro se reunirá con el presidente chino, Xi Jinping, según su oficina. La visita forma parte de una gira internacional más larga, en la que el líder canadiense viajará a Qatar el 18 de enero antes de dirigirse a Suiza del 19 al 21 de enero para asistir a la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos, poniendo de relieve el alcance global de su agenda diplomática y económica.

 

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