La bolsa europea ignora la nueva era destructiva de la IA que ya sacude al resto de mercados mundiales
El continente recibe en 2026 las mayores entradas de dinero de la historia reciente
Pero la gran mayoría de analistas creen que ha tocado techo, que la presión ya es demasiada
La IA, unas enormes expectativas y la pérdida del factor precio son las claves
Europa se ha convertido en uno de los grandes faros para los mercados financieros. En 2025, los ETFs domiciliados en Europa que invierten en renta variable vieron crecer sus entradas un 40%, hasta los 406.000 millones de euros. Esta tendencia se ha reforzado en los primeros meses de 2026, en los que, según los datos de EPFR, se observa una entrada en ETD y fondos de récord en febrero con cerca de 10.000 millones de dólares. «Son muchos los inversores globales que quieren diversificarse más allá de un mercado estadounidense caro», dijo Sharon Bell, estratega senior de acciones en Goldman Sachs. Sin embargo, esta tendencia que ha favorecido a Europa parece que podría cambiar pronto, y la IA parece destinada a mostrar su peor cara con el Viejo Continente.
En lo que va de año, el EuroStoxx 50 se ha revalorizado un 4,2% y ya va un 11,63% en los últimos doce meses. Prácticamente lo mismo que un S&P 500 (+12%), que se ha visto impulsado por la IA y unos resultados empresariales resilientes. La diversificación de los inversores ha sido la clave para que este impulso europeo se haya mantenido, pero ahora hay dos principales dudas. La primera: hasta qué punto puede seguir este avance con una región que podría haber tocado techo. En segundo lugar, el Viejo Continente es el lugar donde más puede afectar la creatividad destructiva de la IA, es decir, el potencial de negocio que esta tecnología puede destruir.
De momento, el mercado en general lo que compra es que simplemente las bolsas europeas han tocado techo. El índice Stoxx Europe 600 cerrará 2026 prácticamente sin cambios respecto al máximo histórico de 630 puntos del miércoles, según la mediana de 17 pronósticos de la encuesta. Analistas como los de HSBC explican que el motivo es que todos los escenarios favorables se han producido (más crecimiento económico, llegada de dinero extranjero, etc.) y este es el final del camino.
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Eso sí, pocos pronostican caídas importantes, sino una estabilización. En el consenso de Bloomberg, HSBC ve un retroceso del 7% y TFS, más de un 10%. Citigroup explica que un euro más fuerte y unos beneficios que no están subiendo de forma agresiva serán un lastre. «Las revisiones de las ganancias del continente son negativas, especialmente por las acciones con una exposición internacional.»
En ese sentido, coinciden en que el gran valor de Europa residía en que era un mercado infravalorado, ideal para encontrar potencial. Ahora el Stoxx 600 del viejo continente tiene un PER de 16 veces, muy por encima de la media histórica reciente (últimos 20 años) de unas 13,3 veces. «Las expectativas de beneficios son demasiado altas. Especialmente tras una temporada positiva, pero no excepcional. Esto podría lastrar los índices que ya están aplicando múltiplos de valoración muy altos anclados a esas previsiones.»
Una ‘trituradora de beneficios’
Sin embargo, hay uno que sí ve ese escenario totalmente activado. Se trata de Bank of America, que habla abiertamente de un desplome del 15% de las bolsas europeas. Para ellos, ese techo que parece haberse alcanzado se mezcla con un exceso de optimismo y tranquilidad que ignora los golpes que traerá la IA. «El mercado parece haber comprendido muy bien todos los riesgos al alza para Europa, pero los riesgos a la baja se han ignorado en gran medida.»
La firma pone como ejemplo las convulsiones en las empresas de software por los efectos de la «destrucción creativa de la IA» que se están sucediendo en EE. UU., pero no tanto en Europa. Básicamente, esto es que buena parte de muchos negocios basados en el software desaparecerán potencialmente frente a bases de datos que ahora serán ejecutadas directamente por agentes de IA. En ese sentido, cada nuevo acuerdo de un sistema de IA para las empresas está provocando el caos. En ese sentido, «los consumidores están dejando de ver solo las ventajas de la IA y ya ven que será un arma de doble filo.»
UBS indicaba en un reciente informe que Europa es uno de los lugares más expuestos a este mal. «Las empresas de software europeas están contra las cuerdas en este momento», comentaba la firma helvética. En el caso de Europa, la región no está desarrollando suficientes empresas alternativas que capten la revolución y cuyo crecimiento reemplace (al menos en bolsa) lo perdido por el software tradicional.
«Por primera vez en la historia de la encuesta global de gestores, los inversores creen que se está sobreinvirtiendo en IA»
En resumen, «hay un consenso muy alto en previsión de beneficios de un aumento del 17% durante los próximos 5 años. Estas expectativas indican que el mercado da por hecho que el reciente crecimiento es sostenible y que no se verá canibalizado con una IA que va a provocar fuertes caídas en numerosos sectores cuyos modelos de negocio son vulnerables a esta innovación.» En ese sentido, del mismo modo que en EEUU ya empiezan a asumir ese golpe, este cambio de sentimiento terminará llegando a Europa, según los expertos de Bank of America.
Sin salir de esta tecnología, hay otros elementos sobre la mesa, el capex y la enorme inversión en IA. En el caso de Europa, el sentimiento es que toda esta inversión en infraestructura se mantendrá inalterada. En ese sentido, constructores, firmas de real estate, energéticas, firmas de semiconductores y un gran número de empresas paralelas mantendrán sus ganancias.
Desde BofA creen que hay un cambio de sentimiento. «Por primera vez en la historia de la encuesta global de gestores, los inversores creen que se está sobreinvirtiendo (en los centros de datos). Hay una creciente preocupación por la ola de inversión en IA cada vez más financiada con deuda y con el aumento del coste de los insumos necesarios para el auge de los centros de datos.» En su caso, ven múltiples elementos que podrían frenar estas inversiones desaforadas y que no se están teniendo en cuenta en el caso de Europa: desde un mercado laboral estrecho, hasta un capital riesgo al límite (como se ha visto con la decisión del fondo Blue Owl Capital de vender activos para conseguir liquidez y bloquear las retiradas de depósitos) y que las grandes empresas aminoren la marcha.
También señala que los inversores de Europa están actuando «como si no existiera la opción de un crecimiento decepcionante de la productividad.» Según la firma norteamericana, «dado que los niveles extremadamente bajos de las primas de riesgo de renta variable sugieren que los mercados ya están valorando un crecimiento de la productividad como escenario base, el hecho de que este crecimiento no se refleje en los datos podría obligar a los inversores a reajustar sus expectativas.»Fuera de la IA, el informe comenta que, a pesar de los sólidos datos macroeconómicos que vendrían para Europa por un mayor impulso fiscal de EE. UU. y el gasto que plantea Alemania, la realidad es que «existe el riesgo de que se dé fragilidad económica y de que una elevada incertidumbre geopolítica, como la que estamos viendo con las tensiones EE. UU.-Irán y un petróleo por encima de 60 dólares», podría dañar esta tesis.
Los sectores más afectados
Respecto a los sectores, «Los bienes de capital, los materiales de construcción y los semiconductores se encuentran en o cerca de las expectativas de ganancias máximas en relación con el mercado y los precios relativos máximos históricos. Creemos que esto los deja vulnerables a cualquier decepción en el escenario de inversión en capital de IA.»
Aunque, sin duda, la minería parece el más afectado, pues sus perspectivas son de una caída de hasta el 26% en los próximos 12 meses en bolsa y un mínimo del 20%. Los bancos caerían hasta un 15%, la energía un 10%, las utilities un 7% y los semiconductores cerca de un 20%.
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