El sistema climático global enfrenta días de incertidumbre. La Organización Meteorológica Mundial (OMM), organización especializada internacional creada en 1950 en el seno de la ONU, advirtió que existe alta probabilidad de que el Fenómeno El Niño se presente a nivel mundial desde mayo de 2026.
Las temperaturas superficiales del mar en el Pacífico ecuatorial muestran un incremento acelerado, lo que pone en alerta a gobiernos y comunidades científicas ante la inminencia del fenómeno.
La OMM explicó que, tras un inicio de año con fase neutra del fenómeno ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), los modelos climáticos internacionales apuntan a un escenario de consolidación para los próximos meses. Este comportamiento podría alcanzar una intensidad significativa, modificando las pautas de precipitación y temperatura en distintos continentes.
Las autoridades de la OMM recordaron que El Niño afecta rutinas en todo el planeta. Se esperan temperaturas superiores a lo normal en casi todo el mundo, con variaciones regionales en las lluvias.
En regiones de Sudamérica como Perú y Ecuador, se anticipan precipitaciones más intensas, mientras que países como Australia e Indonesia podrían enfrentar períodos marcados por la sequía.
El calentamiento en el Pacífico central y oriental también tiene potencial para modificar la frecuencia de huracanes en esa cuenca, al tiempo que disminuye su formación en el Atlántico.
Aguas superficiales de las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial.Cambio climático y riesgos amplificados
La OMM recalcó que, si bien el cambio climático no incrementa la frecuencia de El Niño, sí potencia sus efectos. El aumento de la temperatura global y la mayor humedad disponible amplifican eventos extremos como olas de calor, lluvias torrenciales y deslizamientos.
El antecedente inmediato es el episodio de 2023/2024, que, combinado con el calentamiento global antropogénico, convirtió a 2024 en el año más cálido jamás registrado. Las temperaturas medias alcanzaron valores históricos, lo que demuestra la capacidad del fenómeno para intensificar el impacto climático global.
El comportamiento de las aguas frente a la costa peruana ha mostrado una leve retracción, pero aún se registran bolsones de agua caliente desde Tacna hasta Tumbes.
Según el geógrafo Ricardo Bohl, consultado por Exitosa, en Tumbes el mar ha superado el promedio en hasta 5 grados Celsius (9 grados Fahrenheit), lo que aumenta la evaporación y la probabilidad de lluvias fuera de temporada.
El Niño suele dejar huella en sectores como la agricultura y la pesca. Las lluvias atípicas pueden provocar inundaciones y huaicos, según advirtió Bohl.
Además, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) mantiene alertas para la sierra de Lima y el sur del país, debido a la posibilidad de precipitaciones en plena temporada seca.
Medidas preventivas y desafíos para los países
La OMM sugirió que los pronósticos estacionales son esenciales para sectores sensibles como la agricultura, la gestión de recursos hídricos, la energía y la salud. Por ello, instó a los gobiernos a fortalecer sus sistemas de alerta temprana y coordinar acciones preventivas.
Entre las recomendaciones figuran mejorar infraestructura de drenaje, asegurar reservas de agua, proteger cultivos y garantizar atención sanitaria en comunidades vulnerables.
El anuncio de la OMM sirve como alerta temprana para que países expuestos, como Perú y Ecuador, activen planes de contingencia. La experiencia demuestra que cada episodio de El Niño es único, pero los impactos pueden ser severos si no se adoptan medidas anticipadas.
