Medio Ambiente

El aumento del nivel del mar podría acelerar la liberación de carbono en los manglares

El aumento del nivel del mar podría transformar a los manglares en fuentes de emisiones de carbono, según concluye un estudio internacional liderado por la Universidad de Exeter y expertos de Colombia y Estados Unidos.

Este hallazgo en Earth’s Future analiza ideas previas sobre el papel de estos ecosistemas en la mitigación del cambio climático y anticipa riesgos importantes para la protección de las costas y la biodiversidad.

Si el nivel del mar continúa subiendo, los manglares perderían su capacidad de almacenar carbono y, en cambio, podrían liberar grandes cantidades a la atmósfera al morir y erosionarse sus suelos. Este cambio contribuiría al calentamiento global y debilitaría los mecanismos naturales de defensa de comunidades costeras frente a eventos climáticos extremos.

Los manglares ocupan menos del 1% de la superficie terrestre, pero albergan aproximadamente el 15% de todo el carbono oceánico, en su mayoría acumulado en los suelos. Esta eficiencia como sumidero de carbono los coloca en el centro de estrategias para combatir el cambio climático. Además, proporcionan protección costera, sustentan economías locales y albergan una gran variedad de especies.

La investigación aplicó un modelo avanzado que integra el flujo de agua, transporte de sedimentos, dinámica de crecimiento y mortalidad de manglares, junto al monitoreo de la evolución de los suelos donde crecen estas plantas. Esta herramienta permitió analizar el impacto del aumento del nivel del mar en el almacenamiento de carbono a escala de bosque completo, superando las limitaciones de estudios anteriores, que se centraban en observaciones locales.

Mientras que algunos sectores específicos de manglares podrían captar más carbono durante un tiempo, los resultados apuntan a una disminución global del almacenamiento en los próximos 100 años. Este nuevo escenario contradice la creencia extendida de que el ascenso del mar favorecería siempre la retención de carbono en estos ecosistemas.

“El manglar es un sumidero de carbono eficiente y, por lo tanto, es crucial para frenar el cambio climático”, destacó el Dr. Arya Iwantoro, participante principal del estudio. Señaló que las conclusiones anteriores no contemplaban la dinámica del ecosistema costero como un todo.

El proceso que puede revertir el papel de los manglares descansa principalmente en el denominado ahogamiento. Estas plantas requieren duraciones precisas de inundación con cada marea para sobrevivir. Si ese periodo se supera, las raíces dejan de funcionar y los manglares mueren.

“Las plantas de manglar son altamente especializadas y requieren una duración determinada de inundación con cada marea. Si se excede este período, el lugar deja de ser adecuado: las plantas se ahogan y los manglares mueren. La mortalidad y la erosión de los suelos ricos en carbono pueden convertir a los manglares de un sumidero de carbono en una fuente”, explicó Luisa Fernanda Gómez Vargas.

Al avanzar la muerte vegetal y la erosión, el carbono previamente atrapado se libera. Los canales, elementos característicos de estos entornos, pueden ensancharse y acelerar el proceso, sobre todo bajo escenarios de nivel del mar más alto. Zonas que funcionaron como depósitos de carbono durante siglos podrían migrar a un estado activo de emisión, exacerbando el desafío ante el calentamiento global.

De acuerdo con los escenarios del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, una elevación mayor del nivel del mar supondrá impactos negativos crecientes para los manglares. Esto implicaría perder una de las barreras más efectivas contra tormentas y reducir hábitats clave para especies, así como limitar la seguridad alimentaria para muchas comunidades costeras.

El doctor Barend van Maanen, quien dirige el proyecto de manglares y carbono en la Universidad de Exeter, alertó: “Los manglares se enfrentan a un futuro incierto debido al cambio climático y otros impactos humanos en los ríos y las costas”. Además, recordó su valor en la protección contra tormentas, el sustento para comunidades y el cuidado de la biodiversidad.

Comprender las complejidades del paisaje costero en su totalidad es decisivo para anticipar cómo responderán los manglares al cambio climático y establecer estrategias eficaces de conservación para el futuro.

 

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