La suspensión de Delia Espinoza y la designación de Tomás Gálvez como fiscal de la Nación interino han generado un respiro momentáneo en la crisis institucional del Ministerio Público. Aunque la medida no es una victoria de la independencia fiscal, ha evitado un escenario aún más grave: el retorno de Patricia Benavides, cuyo paso por la Fiscalía de la Nación estuvo marcado por cuestionamientos de favorecimiento político y por investigaciones abiertas en su contra.
Lo que se ha evitado no es menor. La reposición de Benavides habría significado reabrir la puerta a un Ministerio Público sometido a las presiones del Congreso y de los sectores más poderosos del Ejecutivo. Su regreso podía convertir a la Fiscalía en un instrumento de impunidad y persecución selectiva, debilitando investigaciones sensibles y desarticulando equipos especializados como el del caso Lava Jato.
Sin embargo, la actual encargatura tampoco es una garantía plena de autonomía. Tomás Gálvez llega al cargo tras haber sido repuesto por la Junta Nacional de Justicia, y aunque su discurso inicial llama a la “armonía” y al “consenso”, preocupa que esta búsqueda de calma interna se traduzca en complacencia frente al poder político. El riesgo de que se tomen decisiones orientadas a desactivar investigaciones emblemáticas sigue latente.
El interinato de Gálvez debe ser vigilado con especial atención. La ciudadanía y la prensa tienen la responsabilidad de observar cada paso de la nueva gestión y exigir transparencia en decisiones clave, como la permanencia de fiscales Rafael Vela y José Domingo Pérez. El país no puede permitirse que, en nombre de la “pacificación institucional”, se sacrifiquen las investigaciones más importantes contra la corrupción.
Hoy se ha evitado el peor escenario, pero la Fiscalía sigue en la cuerda floja. El reto es preservar su independencia sin convertirla en un apéndice del Congreso ni en una trinchera de guerra política. Si Gálvez logra ese equilibrio, habrá salvado al Ministerio Público de una catástrofe; si no, su gestión será recordada como el inicio de su captura definitiva.
