El paro de transportistas en Lima y Callao paralizó a más de 22 mil vehículos y afectó a millones de usuarios del transporte público formal. (Andina)La incertidumbre sobre si el paro de transportistas en Lima y Callao se prolongará más allá de este miércoles quedó despejada tras la declaración de Martín Ojeda, vocero de Transportes Unidos.
Según confirmó el dirigente en conversación con América Noticias, la paralización iniciada a las 00:00 horas de hoy 14 de enero tendrá una duración estrictamente de 24 horas, por lo que las actividades de las empresas de transporte formal se reanudarán mañana jueves 15.
La masiva suspensión masiva del servicio de transporte público dejó fuera de circulación a más de 20 mil vehículos, afectando la movilidad de millones de usuarios en la capital peruana y el puerto principal.
Unas 320 empresas de transporte formal detuvieron sus actividades en protesta por el incremento de hechos violentos y extorsiones.De acuerdo a los dirigentes de los transportistas, la decisión fue adoptada por unas 320 empresas, que acordaron detener sus actividades como respuesta al incremento de hechos violentos y extorsiones contra conductores y unidades, una problemática que ha marcado el inicio del año.
Paraderos vacíos
Los principales paraderos de Lima y Callao permanecieron prácticamente vacíos desde las primeras horas del miércoles. Dirigentes del sector indicaron que la interrupción se sintió de manera particular en rutas claves como la Panamericana Norte y Sur, además de accesos a distritos densamente poblados, entre ellos San Juan de Lurigancho, Santa Anita, Puente Piedra, San Juan de Miraflores, Ventanilla y Ancón.
La medida fue consensuada entre Transportes Unidos y la Unidad Gremial, que optaron por una fecha única para maximizar el impacto y visibilidad de su reclamo.
Motivos y demandas
El detonante del paro radica en la creciente ola de inseguridad que azota a los operadores del transporte formal. Solo en los once primeros días del año, según Ojeda, se reportaron casi diez ataques a empresas y unidades, cifra que supera los registros de años anteriores.
El gremio denunció que, en las últimas semanas, se ha producido al menos un fallecido diario entre los trabajadores del sector.
La falta de reglamentación de la Ley 32490, que contempla compensaciones para las víctimas y mecanismos de investigación financiera, es otro de los puntos críticos en la agenda gremial. Los dirigentes han insistido en que las autoridades, incluido el presidente de la República José Jerí, deben implementar de inmediato la normativa para fortalecer la prevención y la respuesta ante la extorsión. “El presidente se ha comprometido a mejorar el tema preventivo”, recordó Ojeda.
La ola de inseguridad dejó al menos un fallecido diario entre trabajadores del sector transporte y más de diez ataques en lo que va del año. (Andina)Reacciones de usuarios
A lo largo de la jornada del miércoles, se registró extensas filas en terminales y paraderos. La escasez de buses provocó que los precios de los pasajes se duplicaran o incluso triplicaran en diversas rutas.
Un recorrido habitual entre Puente Nuevo y Atocongo, que normalmente costaba cuatro soles, llegó a ofertarse hasta en cinco soles. Usuarios reportaron también pagos de hasta quince soles en trayectos largos, una suma muy por encima de las tarifas habituales. “Me están cobrando cinco soles lo que normalmente cuesta dos”, relató una pasajera.
Ante la falta de alternativas formales, miles de pasajeros optaron por colectivos informales, cuyos conductores aprovecharon la coyuntura para incrementar las tarifas, especialmente en zonas como Ventanilla y Puente Nuevo.
Las empresas que mantuvieron operaciones, como San Felipe, lo hicieron con flotas reducidas, situación que provocó aglomeraciones y viajes en condiciones de riesgo, con unidades sobrecargadas y sin presencia policial visible.
El paro generó escasez de buses, largas filas y aumentos de tarifas de hasta el triple en rutas clave como Puente Nuevo y Atocongo.Respuesta de las autoridades
El Ministerio de Trabajo dispuso una tolerancia de cuatro horas para los trabajadores que no lograron llegar a tiempo a sus centros laborales, una medida que buscó amortiguar el impacto de la paralización en la rutina diaria de la ciudad. Las autoridades reiteraron que esta flexibilidad podrá ser coordinada entre empleadores y empleados para evitar descuentos o sanciones por los retrasos.
La protesta se mantuvo firme pese a las reuniones sostenidas con representantes del Ministerio del Interior, deudos de conductores y altos funcionarios del Gobierno. Los dirigentes sostuvieron que el compromiso con su gremio y los usuarios era prioritario, por lo que optaron por no suspender hoy la medida a pesar de los ofrecimientos oficiales.
