El panorama electoral rumbo a las Elecciones Generales 2026 tiene un elemento clave: la figura del expresidente Martín Vizcarra. A pesar de estar inhabilitado por el Congreso de la República para ejercer cargos públicos durante diez años, su nombre sigue presente en encuestas y en la discusión política nacional.
Martín Vizcarra, entre popularidad y obstáculos
Diversos sondeos lo ubican en posiciones expectantes, reflejando que parte de la ciudadanía aún reconoce las acciones de su gobierno, en contraste con el rechazo de la clase política dominante en el Parlamento, que mantiene una férrea oposición a su eventual candidatura.
Para sectores críticos, el procesamiento y las trabas legales que enfrenta Vizcarra responden más a un intento de bloquear su participación que a una evaluación imparcial de su gestión. El expresidente, según analistas, mantiene un capital político que lo colocaría entre los favoritos en la contienda de 2026, lo que explicaría la insistencia parlamentaria en impedir su regreso.
Mario Vizcarra cierra especulaciones
Ante rumores sobre una eventual postulación en reemplazo de su hermano, Mario Vizcarra descartó tajantemente esta posibilidad.
“Respecto a la intención de postular, nosotros confiamos en que mi hermano Martín Vizcarra salga de temas en el que está involucrado y él será nuestro candidato en las elecciones del 2026. No estamos en esa posición de intentar que yo postule”, declaró en RPP.
Incluso se mostró sorprendido por aparecer en algunas encuestas que lo ubican en tercer lugar detrás de Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga.
Mario Vizcarra negó además cualquier intención de aprovechar la imagen de su hermano: “Algunos congresistas comenten el que yo esté figurando o pretenda postular a través de una suplantación a mi hermano, pues no tiene ni pies ni cabeza”.
Escenario abierto
Con este pronunciamiento, el entorno familiar del expresidente cierra la puerta a una candidatura sustituta y centra las expectativas en la capacidad de Martín Vizcarra para revertir la sanción impuesta por el Congreso.
El camino, sin embargo, no será sencillo. Vizcarra deberá agotar todas las vías legales, tanto internas como internacionales, para intentar recuperar su derecho a postular. Su caso no solo será una prueba jurídica, sino también política, pues pondrá en evidencia hasta qué punto las reglas electorales pueden ser usadas como herramienta para definir quién participa y quién no en la contienda de 2026.
