Economía

Alemania se enfrenta a una grave escasez de médicos y el problema tiene mucho que ver con la controvertida inmigración siria

Las alarmas no son nuevas. Como otras grandes economías desarrolladas, Alemania enfrenta un preocupante envejecimiento demográfico a la par que experimenta una acuciante falta de mano de obra en algunos sectores esenciales. Sin embargo, la acusada escasez de personal en un sector crítico para la sociedad está haciendo subir el tono de las alertas. En medio de esta situación, el cada vez más enconado debate sobre inmigración, con el colectivo sirio especialmente en el foco tras la masiva llegada de refugiados en la última década a raíz del conflicto en su país, amenaza con echar aún más leña al fuego.

Alemania se enfrenta a una grave escasez de médicos y el problema tiene mucho que ver con la controvertida inmigración siria

En pocas palabras: en Alemania falta personal sanitario y la retórica antisiria que se está instalando en el debate público puede empeorar la situación en la medida en la que los sirios constituyen el grupo más numeroso de médicos extranjeros que trabajan en Alemania, con un 16% procedente de este país devastado por la guerra, según la Asociación Médica Alemana.

Las advertencias están ahí: las asociaciones sanitarias alemanas han advertido de que este aumento de la retórica antisiria, espoleada por el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), cada vez más dominante en las encuestas, corre el riesgo de agravar la escasez de personal en los hospitales, clínicas y residencias de ancianos del país más grande de la UE.

Ante el envejecimiento de la población alemana, voces del sector sanitario advierten de que la pérdida de trabajadores sirios provocaría que pacientes o personas con dependencia queden desatendidas. «Suponemos que las personas se quedarían sin cuidados o tendrían que esperar varias semanas o meses», avisa Isabell Halletz, directora general de la Asociación de Empleadores de Cuidados de Enfermería, en un reportaje del Financial Times que aborda esta difícil coyuntura para la primera economía europea.

Ya existe una tendencia a que los médicos abandonen el país, con 2.197 profesionales emigrando en 2024, según los datos de la Asociación Médica Alemana. De ellos, el 41% eran ciudadanos no alemanes. Esto ha alarmado a las asociaciones sanitarias, incluida la mencionada, desde donde se ha reconocido al FT que «muchas clínicas sufrirían graves dificultades» sin los médicos sirios.

Bajo los titulares de falta de mano de obra en sectores muy especializados de la industria o escasez de personal militar ante la baja tasa de reclutamiento en pleno rearme de Europa, lo cierto es que el sector sanitario se enfrenta a una de las escaseces de trabajadores cualificados más graves y necesitará contratar al menos 280.000 empleados adicionales para 2049.

En medio de esta situación, la ‘patata caliente’ de la inmigración siria, ‘quema’ cada vez más las manos de las autoridades. Alemania se convirtió en el mayor país de acogida de refugiados sirios de Europa después de que la entonces canciller Angela Merkel abriera las puertas a alrededor de un millón de solicitantes de asilo en 2015. En la actualidad, alrededor de 972.000 ciudadanos sirios viven en el país, de los cuales aproximadamente 712.000 son solicitantes de asilo, según las últimas cifras oficiales de 2023.

Su presencia ha contribuido a alimentar el creciente apoyo al partido antiinmigrante AfD, que quedó en segundo lugar en las elecciones parlamentarias de 2025 con un récord del 21% de los votos. El partido ha aprovechado varios ataques con arma blanca perpetrados por migrantes, entre ellos sirios, para criticar la elevada proporción de refugiados que solicitan prestaciones sociales. El hecho de que alrededor del 55% de los ciudadanos sirios que viven en Alemania recibieran prestaciones en 2024 ha supuesto ‘dinamita’ propagandística para la formación, pese a que esta tasa haya caído desde más del 80% en 2018.

La actualidad y la geopolítica también contribuyen. La caída del sanguinario régimen de Bashar al Assad tras más de una década de guerra civil, además de abrir la puerta a que muchos sirios regresen a su país, que afronta una ingente reconstrucción, ha propiciado la lectura de que ya no hay motivos para que se siga concediendo asilo a los sirios en Alemania. «Ya no hay guerra civil», ha dicho el propio canciller germano, el democristiano Friedrich Merz, cada vez más presionado por el auge de AfD.

La otra cara de este relato está en el mercado laboral. En mayo del año pasado, alrededor de 300.000 sirios estaban activamente empleados. De ellos, más de 80.000 trabajan en sectores en los que el país se enfrenta a una escasez de mano de obra, ya que se enfrenta al envejecimiento de la población y a la disminución de la población activa, según el Instituto Económico Alemán (IW), con sede en Colonia. Las previsiones demográficas son tan agoreras como en otras grandes economías: se prevé que la proporción de personas mayores de 67 años alcance uno de cada cuatro en 2035.

Se prevé que la población en edad de trabajar se reduzca en un 20% para 2050, según el escenario de referencia de las Naciones Unidas, lo que implica un aumento de la tasa de dependencia de las personas mayores de aproximadamente 0,4 a 0,6, así como una disminución de la tasa de empleo en relación con la población. «En consecuencia, esto supondrá una mayor presión sobre las pensiones y, a menos que el crecimiento de la productividad repunte de forma milagrosa, el crecimiento del PIB per cápita seguirá disminuyendo. Esta dinámica agrava la actual escasez de mano de obra», constatan los analistas de BCA Research. En un intento por mitigar la disminución de la población en edad de trabajar y remediar la escasez de mano de obra, el gobierno de Gran Coalición ha aprobado un salario mensual libre de impuestos hasta 2.000 euros para los jubilados que se reincorporen al mercado laboral. Sin embargo, estas medidas se antojan parches ante un problema grande.

Los cuellos de botella se acumulan

Como se señalaba anteriormente, los cuellos de botella van más allá de la asistencia sanitaria. Entre las personas que se están formando para trabajar en oficios cualificados, como albañiles, electricistas y limpiadores, los trabajadores sirios son el grupo más numeroso sin pasaporte alemán, con un 17%, según datos facilitados por la Confederación Alemana de Oficios Cualificados y Pequeñas Empresas (ZDH). «Dada la tendencia demográfica de que cada año se incorporan menos jóvenes al mercado laboral, este potencial es más importante que nunca para los oficios cualificados», alerta el director general de la ZDH, Karl-Sebastian Schulte. La contribución de los sirios a «la sociedad en su conjunto» es una parte «crucial» de los retos demográficos, afirma al FT Lydia Malin, economista sénior del IW. Los sirios trabajan en sectores de servicios que serán muy necesarios en el futuro «para cuidar de nuestros padres o de nuestros hijos», subraya.

Volviendo a la arena política, en medio de turbulencias internas entre los democristianos, primer partido del gobierno por la cuestión migratoria, Merz parece haber suavizado su postura pese a la presión de AfD en los sondeos. En diciembre admitió que «necesitamos inmigración para todo el sector médico, el sector de la enfermería y otras áreas». Pese al reconocimiento de esta realidad, enfatizó que «quienes quieran vivir en nuestro país deben cumplir las normas. Y si no lo hacen, deben marcharse».

En diciembre, Alemania deportó por primera vez desde el inicio de la guerra civil siria en 2011 a un delincuente sirio condenado, tras un nuevo acuerdo con el Gobierno de transición sirio para permitir la expulsión de delincuentes de alto riesgo. Sin embargo, el proceso no es fácil más allá de la fastuosa retórica política. Según datos oficiales, alrededor del 88% de los refugiados sirios tienen un permiso de residencia humanitario que les otorga un estatus de protección. Thomas Oberhäuser, presidente del comité de derecho migratorio del Colegio de Abogados de Alemania, explica que no se les puede deportar fácilmente hasta que se den las condiciones para un retorno seguro.

En cualquier caso, el tono del debate político ha hecho que algunos sirios altamente cualificados se lo piensen dos veces antes de quedarse en Alemania. El FT recoge dos testimonios más que reveladores. Por un lado, el de Leena Albarazi, médica generalista en la pequeña localidad bávara de Pfarrkirchen, que huyó de Damasco en 2014. Tiene pasaporte alemán y se siente «como en casa» en el país. Sin embargo, afirma que seguiría planteándose marcharse «pronto» si la situación «se agravara aún más». «No quiero que mi hija, que nació aquí y ahora solo conoce Alemania, sufra en la escuela o en la guardería», plantea. Muchos de sus colegas ya se han mudado o tienen pensado hacerlo, «ya sea de vuelta a Siria o simplemente a otros lugares como Canadá o Arabia Saudí», añade.

El otro testimonio es el de Zakaria Hawoot, neurólogo sénior y presidente de la Asociación Médica Sirio-Alemana, quien ha expresado: «Ahora estamos luchando para mejorar Alemania… pero hay un límite». «Si llega un momento en el que ya no podamos cambiar las cosas, entonces podríamos usar nuestra fuerza para hacer otra cosa en otros países», avisa.

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