La madera es una de las materias primas más ligadas al ciclo económico que existen. Los vaivenes que experimenta el consumo de madera son un buen indicador de la evolución económica de un país, y ahora, la caída de precios que se está produciendo en la materia prima es una señal preocupante de lo que puede estar por venir. Los mercados están temiendo que se produzca un frenazo del consumo en los próximos meses, y las caídas en el precio de la materia prima son buena prueba de ello: desde que se conoció el mal dato de empleo, el pasado 1 de agosto, los futuros sobre la madera se hunden un 19,3%.
Esta caída ha convencido a varios productores de la necesidad de recortar la producción, lo cual ha podido frenar la caída de precios que está produciéndose en las últimas semanas, pero es una señal que confirma el exceso de oferta de la materia prima que existe en este momento en la primera economía del mundo.Las previsiones de las principales compañías no son nada halagüeñas para el futuro. Interfor, la tercera mayor productora de madera de Norteamérica, ha advertido de la situación a la que se enfrentan, y ha anunciado un recorte de su producción del 12%, argumentando unas condiciones de mercado débiles y un aumento de la incertidumbre macroeconómica.
La clave que explica el descenso del consumo proyectado tiene que ver con el mercado inmobiliario, clave para los productores de la materia prima en Estados Unidos. La demanda de casas está contrayéndose, con un descenso de las ventas de viviendas existentes del 1,4% el pasado mes de julio, y un dato de ventas totales de casas en el país que está en mínimos de los últimos 30 años.
Estas cifras, que publicó el Departamento de Comercio de Estados Unidos el pasado 25 de agosto, han incrementado el temor de los analistas de que el enfriamiento del mercado inmobiliario en Estados Unidos se alargue en el medio plazo.
«Un tercio de toda la madera de Estados Unidos se dedica sólo a la construcción de nuevas casas y apartamentos», explicaba en 2018 el Departamento de Agricultura estadounidense, y establecía una relación directa que demuestra la ciclicidad que tiene la materia prima, atada por completo al cómo se comporte la economía de Estados Unidos.
«Si el PIB crece por encima del 2%, la demanda de madera crecerá. Pero si crece por debajo de ese nivel, lo más probable es que caiga. La gente prefiere reparar sus casas viejas, y usar menos madera nueva, y se hacen mucho más eficientes en el uso de la madera para construir nuevas casas», indica el Departamento.
Uno de los principales problemas que están afectando a la demanda de nuevas casas tiene que ver con el precio de las hipotecas. Según explica Daniel Vielhaber, economista en Nationwide, a la agencia Reuters, «el enfriamiento del crecimiento del empleo en muchas industrias está siendo un viento de cara para el mercado inmobiliario. Todavía hay pocos motivos para esperar un aumento de las ventas de aquí a final de año, por la combinación de intereses altos en las hipotecas y un mercado laboral que se está debilitando», explica el experto.
La caída de la demanda de casas no se está consiguiendo frenar con los bajos precios al que se están ofertando las casas en este momento: en julio se mantuvo en 499.000 casas sin vender, y mientras la oferta de nuevas casas está alcanzando niveles no vistos desde octubre de 2007, el precio medio en el país de una casa ha caído hasta los 403.600 dólares, el más bajo que se ha visto en los últimos 8 meses.
