México y Perú son pueblos hermanos. Compartimos rasgos culturales, raíces milenarias y aspiraciones comunes. Nuestras sociedades se parecen más de lo que algunos quieren admitir. La tradición diplomática mexicana —no de ahora, sino histórica— ha sido siempre la de la solidaridad con los perseguidos políticos y con quienes sufren la revancha y la persecución del poder. Esa política merece respeto.
En lugar de enfrentamientos, Perú debe apostar por el diálogo, los acuerdos y el respeto mutuo con los países hermanos de la región. Ya serán las próximas autoridades las que reconstruyan una política exterior más sana, amistosa, solidaria y con verdadera independencia, sin sometimiento a intereses ajenos a nuestra soberanía.
Un quiebre diplomático sin precedentes
El Gobierno peruano anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con México tras confirmarse que la expresidenta del Consejo de Ministros, Betssy Chávez, obtuvo protección diplomática en la embajada mexicana de Lima.
El canciller Hugo de Zela acusó a México de sostener una posición “inaceptable” respecto al juicio político contra exautoridades del gobierno de Pedro Castillo. Pero evitó responder la pregunta clave:
¿Por qué la Cancillería peruana solo reacciona con hostilidad contra gobiernos que cuestionan la legitimidad de Dina Boluarte y del actual mandatario?
Frente a potencias como Estados Unidos o aliados del actual Congreso, el silencio es absoluto.
Protección consular… y un muro en lo político
La Cancillería asegura que la ruptura se limita al ámbito diplomático y que los consulados seguirán operando. Sin embargo, especialistas advierten:
Mientras la región intenta recomponer puentes, Perú se encierra en una trinchera ideológica.
Chávez, el símbolo del uso político de la justicia
El caso de Betssy Chávez —excarcelada por el Tribunal Constitucional pero aún sin sentencia firme— encendió las alarmas en organismos internacionales:
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¿Hay garantías judiciales reales en el Perú?
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¿Se persigue políticamente a exautoridades del gobierno de Castillo?
México reclama cumplimiento del derecho internacional.
Perú lo llama intromisión.
La discrepancia estalló como un conflicto geopolítico.
Una diplomacia al servicio del Congreso
Los recientes choques con México, Colombia y Bolivia muestran un patrón:
✔ Tolerancia total a gobiernos alineados con Washington
✖ Hostilidad inmediata hacia países de orientación progresista
Perú dejó atrás una política exterior de Estado
para abrazar una política exterior de revancha.
Una derrota estratégica para el Perú
Romper con México significa romper con:
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un socio comercial clave,
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un destino laboral y educativo para miles de peruanos,
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un aliado histórico en la región.
Todo por una agenda política interna.
La diplomacia de la improvisación
El Gobierno de Boluarte y ahora de Jery parecen creer que aislarse es gobernar con firmeza.
Pero cada ruptura no hace más fuerte a Perú: lo hace más solo.
La diplomacia peruana ha dejado de construir puentes.
Ahora solo levanta muros… y luego se encierra dentro de ellos.
El tiempo dirá cuánto costará volver a abrir la puerta que hoy se cierra ante un país hermano.
