Tecnología

Controlar un videojuego con la mente parece un avance vacío. Es la puerta a tratamientos para la depresión o la ansiedad

 

Mientras gran parte de la industria tecnológica invierte grandes recursos en innovaciones cuyo impacto práctico todavía es difícil de medir —como algunas ramas de la inteligencia artificial o la robótica humanoide—, las interfaces cerebro‑computadora se presentan como un campo capaz de generar cambios reales y profundos para miles de personas. Hasta ahora, el desarrollo más conocido es el de Neuralink, que ha abierto camino a nivel público, mientras que China también impulsa fuertemente sus propios proyectos de implantes cerebrales. Sin embargo, estos sistemas comparten dos limitaciones importantes: son altamente invasivos, ya que requieren cirugía para introducir chips dentro del cerebro, y su manejo exige un entrenamiento prolongado y complejo, algo que no todos los usuarios logran completar. Ante este escenario, investigadores de la Universidad de Yale han presentado una vía alternativa y prometedora: una interfaz no invasiva que busca trabajar en sintonía con el cerebro en lugar de obligarlo a adaptarse a reglas externas. En un estudio publicado en Nature Neuroscience, explican que las soluciones anteriores basadas en resonancia magnética funcional necesitaban sesiones muy largas para obtener resultados modestos, y hasta un tercio de los participantes nunca conseguía dominar el sistema. La clave del avance está en aprovechar la geometría natural de la actividad neuronal: los algoritmos crean un mapa personalizado con las rutas ya consolidadas en cada cerebro, y el sistema lee la información cada dos segundos para traducirla en acciones —como mover un avatar en un videojuego— sin tener que construir caminos nuevos desde cero. En las pruebas compararon tres formas de operar: usando las vías más habituales, otras menos frecuentes o trazados totalmente ajenos a la actividad natural, confirmando que la primera opción reduce drásticamente la fricción y agiliza todo el proceso de aprendizaje.

 

Las implicaciones de este descubrimiento van mucho más allá de una simple mejora técnica. Aunque por ahora se apunta a aplicaciones clínicas —como el tratamiento de trastornos motores, dificultades del lenguaje, depresión o ansiedad, y también para apoyar la mejora cognitiva—, también se ha abierto la posibilidad de usos en el entretenimiento, como videojuegos controlados totalmente con la mente. Aun así, Erica Busch, autora principal del trabajo, aclara que no se trata tanto de lanzar un producto comercial inmediato, sino de ampliar el conocimiento sobre cómo funciona nuestra propia mente. “Gastamos muchos recursos intentando mejorar a través de la educación, la práctica o la terapia —señala—, pero comprender la estructura y dinámica natural del cerebro nos permite hacerlo de forma mucho más eficiente”. En este sentido, el avance representa un cambio de enfoque en todo el campo de las interfaces cerebro‑computadora: pasar de tecnologías que imponen reglas a sistemas que colaboran con la biología humana, abriendo nuevas puertas para la investigación y, en el futuro, para soluciones que no requieran cirugía ni entrenamientos extenuantes.

 

 

Related posts

China tiene dos ideas para ganar la carrera de la IA: invertir un dineral y dejar a NVIDIA casi sin margen

Alba Rueda

‘Terminator’ chino se une a una patrulla policial

Manuel Cotillo

China presenta el auto volador más grande del mundo

Manuel Cotillo

Leave a Comment

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Damos por sentado que estás de acuerdo, pero puedes desactivarlas si lo deseas. Acceptar Read More

Privacy & Cookies Policy