Si Huawei tuviera que dar una única respuesta a quienes intentaron apartarla del mercado mundial con el veto impuesto hace cinco años, esa respuesta sería una sola palabra: gracias. Fue el propio presidente de la compañía quien reconoció hace poco que sin esa presión externa ni la empresa ni el conjunto del sector tecnológico chino habrían avanzado a la velocidad que lo han hecho en este tiempo. Lo que comenzó como un intento de aislamiento ha acelerado la construcción de una estructura industrial propia que hoy avanza hacia una de las piezas que faltaban para completar su autonomía total: la producción propia de memoria DRAM, con la construcción de una megafábrica que cambiará por completo el equilibrio de este mercado a nivel mundial.
Actualmente más del 90 % de toda la memoria DRAM que se fabrica en el mundo está en manos de solo tres empresas: Samsung, SK Hynix y Micron. Estas tres compañías están orientando gran parte de su capacidad productiva a cubrir la demanda creciente que genera la inteligencia artificial, lo que ha reducido la oferta disponible para dispositivos de consumo y ha elevado los precios de forma notable. Esta situación ha llevado a muchas empresas, entre ellas Apple, a buscar proveedores alternativos, y en este contexto surgen los planes de Huawei: junto a la firma Swaysure, con sede en Shenzhen y con el apoyo del gobierno chino, está levantando una nueva planta dedicada a la fabricación de este tipo de memoria. Las instalaciones estarán preparadas para trabajar con obleas de 12 pulgadas, contarán con una capacidad productiva de 140.000 obleas al mes y estarán dirigidas por un antiguo directivo de TSMC, lo que da cuenta de la ambición técnica del proyecto.
Esta iniciativa forma parte de un objetivo nacional mucho más amplio: lograr que al menos el 80 % de todos los componentes y tecnologías básicas que utilizan las empresas chinas sean desarrollados y fabricados dentro de sus propias fronteras. Huawei se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de esta estrategia, y su labor va mucho más allá de la fabricación de teléfonos o equipos propios: trabajando en estrecha colaboración con SMIC ha logrado poner en marcha tecnologías de fabricación avanzada en un tiempo sin precedentes, y se estima que junto a sus socios gestiona ya al menos once plantas de semiconductores en distintas regiones del país. Su actividad abarca desde el diseño y la producción de procesadores lógicos hasta servicios de fundición y el desarrollo de tecnologías de almacenamiento, por lo que la nueva planta de memoria DRAM supone un paso decisivo para cerrar una de las pocas brechas que aún mantenían dependencia exterior.
Para sustentar todo este crecimiento, la compañía ha construido algunos de los centros de investigación y desarrollo más grandes y equipados del mundo, desde donde ha logrado levantar un ecosistema propio casi por completo. En el ámbito del software, su sistema operativo HarmonyOS está presente ya en más de mil millones de dispositivos, mientras que sus servicios en la nube se extienden progresivamente por Asia, África y América Latina. En el terreno de los semiconductores cuenta con las familias de procesadores Ascend y Kunpeng, adaptados para inteligencia artificial y procesamiento en el borde, ha presentado recientemente su propio superordenador para tareas de alto rendimiento y ha definido una nueva hoja de ruta para el desarrollo de sus procesadores Kirin que pretende marcar una nueva pauta en la evolución de esta tecnología.
Es importante señalar que este movimiento no busca sustituir de inmediato a los líderes actuales del mercado, sino dejar de depender de ellos. Contar con capacidad propia para producir memoria DRAM permitirá a Huawei y al conjunto de la industria china garantizar su suministro sin verse afectados por decisiones externas o por las variaciones de la demanda global, completando así una estructura productiva que cada vez depende menos de lo que ocurra fuera de sus fronteras. Lo que comenzó como una medida para limitar su crecimiento ha terminado impulsando la creación de una alternativa industrial que ya transforma las reglas del sector tecnológico mundial.
