Tecnología

Samsung retrasa dos años su nodo de 1,4 nanómetros y admite que la litografía que iba a salvarlo no está lista

La producción de los semiconductores más avanzados del planeta tiene hoy su referencia más alta en el proceso de dos nanómetros, la tecnología que marca la vanguardia absoluta de los procesadores comerciales. TSMC ya se encuentra fabricando en este nodo los procesadores A20 Pro que serán el corazón de los esperadísimos iPhone 18 Pro de Apple, demostrando una vez más por qué es el socio preferido de las grandes marcas tecnológicas; por su parte, Samsung también ha dado el salto a esta nueva generación y ha estrenado su propia versión de litografía de 2 nanómetros con el Exynos 2600, el sistema en chip que impulsa al reciente Samsung Galaxy Z Flip8, un paso que suponía un hito muy esperado para su división de semiconductores. Sin embargo, a pesar de estos logros visibles, la carrera hacia escalas aún más diminutas no está discurriendo con la velocidad que la industria preveía hace apenas dos años, y la propia Samsung ha tenido que reajustar de forma profunda y pública la hoja de ruta que presentó con gran despliegue de ambición en 2024. En aquel momento, la compañía surcoreana fijaba con total seguridad el año 2027 como la fecha de llegada del proceso de 1,4 nanómetros, pero hoy ese calendario ha sufrido un retraso considerable: el nodo de 1,4 nanómetros no llegará hasta 2029, y el posterior salto tecnológico a 1 nanómetro se ha desplazado aún más, hasta el año 2030, con la advertencia expresa de que estos plazos podrían volver a modificarse si la tecnología necesaria no alcanza el nivel de fiabilidad y rendimiento que exige la producción masiva.

 

El obstáculo principal que explica toda esta demora no es otro que la tecnología de litografía más avanzada del mundo, la denominada High‑NA EUV, desarrollada en exclusiva por la neerlandesa ASML, y que hasta el momento no ha alcanzado la madurez técnica necesaria para ser incorporada de forma continua y rentable en las líneas de fabricación industrial. Aunque ASML presenta cifras muy prometedoras al afirmar que sus nuevos equipos modelo EXE:5000 son capaces de imprimir estructuras un setenta por ciento más pequeñas y alcanzar una densidad de componentes casi tres veces superior a la de los sistemas anteriores, trasladar ese rendimiento teórico a la realidad de una fábrica que funciona las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, produciendo miles de obleas sin fallos ni paradas costosas, sigue siendo un reto enorme que nadie ha resuelto todavía. Ante esta situación, Samsung ha tomado una decisión estratégica que cambia el rumbo de su inversión: en lugar de forzar la entrada de equipos que aún necesitan mejoras fundamentales, ha optado por concentrar todos sus esfuerzos en exprimir al máximo el nodo de dos nanómetros que ya tiene en funcionamiento, elevando su volumen de producción, perfeccionando cada paso del proceso y logrando que cada oblea aporte más circuitos funcionales y de mayor calidad. El objetivo es claro: recortar poco a poco la distancia que la separa de TSMC, que sigue acaparando los contratos más valiosos y prestigiosos de todo el sector, y dotar a su división de fundición de mayor atractivo para clientes que hoy se lo piensan antes de cambiar de proveedor.

 

La competencia en este nivel de vanguardia es feroz y no deja de crecer: mientras TSMC mantiene su liderazgo casi indiscutible en procesadores de alto rendimiento e IBM ha logrado avances experimentales que ya superan la barrera del nanómetro en entorno de laboratorio, Samsung conserva todavía su posición de fuerza en el mercado de las memorias de alta densidad, pero sabe que necesita fortalecer su catálogo de circuitos lógicos para no quedar atrás. A todo esto se suma la presencia cada vez más sólida de China, donde la empresa SMIC progresa a un ritmo que muchos analistas consideran sorprendente y podría acercarse pronto a los límites tecnológicos que hoy definen la frontera mundial, añadiendo una presión adicional a todos los actores establecidos. En definitiva, lo que está ocurriendo nos enseña una lección importante sobre esta industria: durante años se creyó que bastaba con alcanzar primero una cifra menor en la escala de nanómetros para ganar la carrera, pero la realidad ha demostrado que eso no es suficiente. Lo verdaderamente decisivo no es solo llegar, sino ser capaz de fabricar esa tecnología de forma estable, continua, accesible y rentable, porque al final del día lo que cuenta no es quién da el primer paso en el laboratorio, sino quién logra mantenerlo en el mercado durante años.

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