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EsSalud ante el desafío de recuperar la dignidad de la atención en salud

Zulema Tomás recibe una institución que necesita mucho más que un cambio de presidenta

El Gobierno de Keiko Fujimori oficializó la designación de Zulema Tomás Gonzáles como nueva presidenta ejecutiva del Seguro Social de Salud —EsSalud—. La decisión había sido adelantada por la propia mandataria, quien destacó la experiencia de la médica y su paso por el Ministerio de Salud durante el Gobierno de Martín Vizcarra.

La presidenta Fujimori sostuvo que, al evaluar a una persona para una responsabilidad pública, no debe importar si trabajó en una administración políticamente adversaria, sino su capacidad y experiencia. Ese criterio, en principio, resulta saludable para la administración del Estado. El Perú necesita funcionarios competentes, no únicamente personas leales a un partido o a una determinada corriente política.

Sin embargo, la designación de una nueva presidenta ejecutiva no puede quedarse en un simple cambio de nombre. EsSalud necesita una transformación profunda, urgente y verificable.

Una institución fundamental que no puede seguir funcionando de espaldas al ciudadano

EsSalud es una de las instituciones más importantes del país. Atiende a millones de trabajadores asegurados y a sus familias. Su misión no es secundaria ni complementaria: está directamente vinculada con el derecho a la salud, la protección de la vida y la seguridad social de amplios sectores de la población.

Por eso resulta inadmisible que, durante años, millones de asegurados hayan tenido que soportar una atención marcada por el desorden, las largas colas, la falta de información, las citas postergadas, las demoras interminables y la escasez oportuna de medicamentos.

En muchos casos, el paciente espera semanas o meses para conseguir una consulta, un examen especializado o una intervención quirúrgica. Hay personas que llegan al momento de la atención cuando su enfermedad ya se ha agravado, cuando la oportunidad médica se ha perdido o, en el peor de los casos, cuando el paciente ya falleció.

No se trata solamente de una falla administrativa. Se trata de una situación que afecta la dignidad humana.

Una institución que dispone de recursos económicos, profesionales calificados, infraestructura y una enorme cantidad de afiliados no puede convertirse en un símbolo de improvisación, indiferencia y abandono. EsSalud no debería ser el monumento nacional a la espera interminable.

El problema no es únicamente la falta de recursos

Con frecuencia, los responsables de la gestión pública justifican las deficiencias señalando que faltan recursos. Es cierto que ningún sistema de salud puede funcionar adecuadamente sin financiamiento suficiente. Pero el problema de EsSalud no parece estar únicamente en la cantidad de dinero disponible.

También está en la manera como se utilizan los recursos.

Se pierden millones en horas improductivas, trámites innecesarios, servicios mal coordinados, compras deficientemente planificadas, equipos que no se utilizan plenamente y procesos que no responden a las necesidades reales de los pacientes.

La mala organización genera costos enormes. Cada consulta que no se realiza, cada sala de operaciones que permanece sin uso, cada equipo médico que no funciona y cada medicamento que llega tarde representa un desperdicio de recursos y, al mismo tiempo, una afectación directa al asegurado.

EsSalud necesita una administración moderna, profesional y disciplinada. No basta con nombrar médicos reconocidos o funcionarios con experiencia política. Se requiere capacidad gerencial, metas concretas, evaluación permanente y responsabilidad por los resultados.

La nueva gestión debe trabajar con metas públicas

La doctora Zulema Tomás recibe una institución que necesita recuperar la confianza de sus millones de asegurados. Para ello, su gestión debería presentar desde el inicio un programa de emergencia con objetivos claros y medibles.

Entre las primeras metas deberían estar:

  • Reducir drásticamente los tiempos de espera para consultas y citas especializadas.
  • Disminuir los meses de espera para operaciones y procedimientos médicos.
  • Garantizar el abastecimiento oportuno de medicamentos.
  • Mejorar la atención en emergencias.
  • Organizar los sistemas de citas para evitar colas y desplazamientos innecesarios.
  • Identificar y eliminar las horas improductivas.
  • Poner en funcionamiento equipos médicos que permanecen paralizados.
  • Mejorar la atención en hospitales y centros asistenciales de provincias.
  • Establecer mecanismos de seguimiento para los pacientes con enfermedades graves.
  • Publicar periódicamente los avances y resultados de la gestión.

La ciudadanía no necesita únicamente discursos. Necesita saber cuánto se ha reducido la espera, cuántos pacientes han sido atendidos, cuántas operaciones se han realizado y cuántos medicamentos han sido distribuidos oportunamente.

Una gestión seria debe poder ser evaluada por sus resultados.

La tecnología ya no puede ser una promesa

EsSalud debe ingresar con decisión a una nueva etapa tecnológica. La telemedicina, la digitalización de historias clínicas, la inteligencia artificial, la robótica médica y los sistemas de programación automatizada ya no pueden ser considerados asuntos del futuro.

La telemedicina puede contribuir a reducir las brechas de atención entre Lima y las regiones. Un especialista ubicado en la capital podría apoyar a un médico de provincia, revisar imágenes, orientar diagnósticos y realizar seguimientos sin obligar al paciente a viajar grandes distancias.

La inteligencia artificial puede ayudar a ordenar citas, priorizar casos de riesgo, identificar pacientes que requieren atención urgente y mejorar la gestión de información. La robótica, allí donde sea técnica y económicamente viable, puede contribuir a mejorar determinados procedimientos médicos y quirúrgicos.

Pero la tecnología no debe utilizarse como una palabra de moda. Debe estar acompañada de planificación, capacitación, conectividad, seguridad de la información y evaluación de resultados.

El objetivo no es modernizar las computadoras de EsSalud. El objetivo es modernizar la atención al paciente.

Una atención más humana y digna

La reforma de EsSalud no puede reducirse a estadísticas. También debe recuperar el trato humano.

El asegurado no es un número de expediente. Es una persona que llega al hospital con dolor, preocupación, miedo o angustia. Puede ser un trabajador que ha contribuido durante años, una madre, un padre, un niño, un adulto mayor o una familia que enfrenta una enfermedad difícil.

La atención debe ser oportuna, respetuosa y cálida. Las colas interminables, la falta de información y la indiferencia del personal no pueden seguir formando parte de la experiencia cotidiana del asegurado.

Una institución de salud debe comprender que cada día de espera puede significar sufrimiento, pérdida de ingresos, deterioro físico y desesperación familiar.

Por ello, la nueva gestión debe promover una cultura institucional basada en el respeto, la responsabilidad y el servicio. El paciente debe dejar de sentirse como una molestia y volver a ser considerado el centro de la institución.

La prioridad debe estar también en las provincias

Las deficiencias de EsSalud se sienten con mayor intensidad fuera de Lima. En muchas regiones existe una grave carencia de especialistas, equipos, medicamentos y servicios de alta complejidad.

La descentralización de la salud no puede consistir solamente en construir locales. Se necesita garantizar que estos establecimientos cuenten con profesionales, equipamiento, mantenimiento, conectividad y capacidad resolutiva.

La telemedicina puede ser una herramienta fundamental para reducir esta desigualdad. También debe impulsarse una política de incentivos para que médicos especialistas y profesionales de salud puedan trabajar en las provincias en condiciones dignas y sostenibles.

El asegurado de una región tiene el mismo derecho que el asegurado de Lima. La enfermedad no debe convertirse en una condena adicional por vivir lejos de la capital.

Una oportunidad que no debe desperdiciarse

La designación de Zulema Tomás puede convertirse en una oportunidad para iniciar una nueva etapa en EsSalud. Pero ello dependerá de que su gestión tenga independencia técnica, capacidad de decisión y voluntad para enfrentar los problemas estructurales.

La institución necesita dejar atrás los nombramientos improvisados, las disputas políticas, los intereses internos y la administración basada en la rutina.

Necesita una conducción que ordene, planifique, supervise y corrija. Una conducción que escuche a los asegurados y no solamente a los funcionarios. Una conducción que no tema evaluar el desempeño de quienes no cumplen sus responsabilidades.

La salud no puede esperar. Cada día perdido significa más pacientes sin atención, más familias angustiadas y más recursos desperdiciados.

EsSalud puede y debe mejorar

El Perú cuenta con médicos y profesionales de primer nivel. Cuenta con trabajadores de la salud comprometidos, con recursos económicos y con una institución que podría brindar una atención mucho mejor de la que actualmente reciben millones de asegurados.

Lo que falta es orden, disciplina, gestión, transparencia y una visión moderna del servicio público.

Otros países con menores recursos han logrado construir sistemas de salud más humanos, organizados y eficientes. El Perú también puede hacerlo, siempre que abandone la improvisación y comprenda que la salud no es un favor del Estado, sino una responsabilidad fundamental.

La doctora Zulema Tomás tiene ante sí una tarea enorme. No bastará con administrar lo que existe. Tendrá que transformar aquello que durante años ha funcionado mal.

El país espera que su nombramiento venga acompañado de un verdadero plan de emergencia, con metas, plazos y resultados. Que las colas disminuyan. Que las citas lleguen a tiempo. Que las medicinas estén disponibles. Que las operaciones no se posterguen indefinidamente. Que los pacientes reciban información y trato digno.

EsSalud no necesita solamente una nueva presidenta. Necesita recuperar su razón de ser: proteger la salud y la vida de los asegurados.

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