Durante los últimos años, el Perú pareció condenado a un destino político repetitivo: una hegemonía desgastada donde solo teníamos —a derecha e izquierda— opciones que ya han demostrado sus límites. Una élite política que se siente segura porque ha copado el poder mediante alianzas y contubernios dentro del Congreso y el Ejecutivo.
Sin embargo, en medio de ese panorama sombrío, empiezan a asomar nuevos liderazgos que traen consigo frescura y esperanza real. Propuestas que conectan con las aspiraciones de la mayoría de peruanos: hacer las cosas de manera distinta, incluso a contracorriente de quienes se creen dueños del país.
En la derecha, destaca la aparición de Carlos Espá, un cuadro político serio, confiable y rodeado de personas que representan valores de decencia y mérito. Y en la izquierda democrática, la irrupción de Víctor López Chau también marca un contraste con los discursos extremos o vacíos que han predominado en los últimos años. Ambas alternativas tienen algo en común: la búsqueda de una política más honesta, técnica y cercana a la ciudadanía.
Mientras tanto, las organizaciones tradicionales buscan reinventarse desde sus propias sombras.
Fuerza Popular, por ejemplo, insiste por cuarta vez en la candidatura presidencial de Keiko Fujimori. Su precandidato a la primera vicepresidencia, Miguel Ángel Torres, reconoció recientemente que el fujimorismo cayó “en un círculo vicioso de confrontación” en campañas previas. Dice haber aprendido la lección. Está por verse si el país también está dispuesto a creer en ese cambio.
Por su parte, Alianza para el Progreso (APP) confirmó la precandidatura de César Acuña, acompañado por Alejandro Soto y Jessica Tumi en la vicepresidencia. Sin embargo, su imagen vuelve a verse golpeada por denuncias, esta vez relacionadas con Óscar Acuña, retirado de la lista congresal tras un presunto favorecimiento irregular a la empresa Frigoinca.
En medio de las mismas caras de siempre, los ciudadanos observan el surgimiento de nuevas figuras que podrían marcar un giro. Un respiro necesario en un país cansado del enfrentamiento inútil, la improvisación y la corrupción.
Ojalá que esta vez, el Perú pueda elegir sin miedo.
Y apostar por quienes tienen la verdadera voluntad de reconstruirlo.
