La Reserva Federal ha decidido mantener los tipos por quinta vez consecutiva, en un encuentro marcado por la mayor división del Comité Federal del Mercado Abierto que se ha visto en décadas. El banco central advierte de que se ha producido «una moderación en el crecimiento de la actividad económica en la primera mitad del año», pero ve al mercado laboral fuerte y a la inflación «algo elevada», por encima de su objetivo. Además, se ha confirmado que, por primera vez en 30 años, dos miembros del Comité Federal disienten de lo que ha votado el presidente Jerome Powell: Michelle Bowman y Christopher Waller han votado a favor de bajar los tipos de interés. El mercado, ante un Jerome Powell, presidente de la Fed, que no ha entrado al trapo y ha evitado en todo momento anticipar un recorte de tipos en septiembre, ha reaccionado con ventas de bolsa, de bonos, y compras de dólares, hasta el punto que ha dejado de descontar el recorte de tipos que esperaba para septiembre.
En la reunión de junio, el gráfico de puntos, que ilustra cómo creen los miembros de la Fed que evolucionará el precio del dinero en el futuro, mostró una gran división en el banco central, con casi la misma cantidad de miembros anticipando uno o dos recortes de tipos este año que aquellos que esperan dos bajadas o más. La incertidumbre en torno al impacto de los aranceles de Donald Trump ha vuelto a impedir que haya cambios de política monetaria, y marca un camino complicado para la Fed en los próximos meses, dividida entre aquellos que quieren intentar impulsar a la economía estadounidense con bajadas de tipos, y los que creen que esto es demasiado peligroso con una inflación todavía por encima del objetivo.Aunque el matiz en el discurso oficial de la Fed apunta a que cada vez más miembros pueden estarinclinándose por una bajada de tipos después del verano, en el encuentro de septiembre, y que Bowman y Waller pueden haberse convertido en los dos miembros del Comité Federal del Mercado Abierto que marquen el camino de los recortes en los próximos meses, Powell ha enfriado esta posibilidad con sus respuestas en la rueda de prensa. El presidente ha esquivado las preguntas de los periodistas, y no ha querido anticipar un recorte de tipos en septiembre, algo que ha terminado disparando las ventas de bolsa y de bonos, y generando una subida generalizada del dólar.De hecho, la reacción del mercado ha sido tan agresiva, que ya ha dejado de descontar un recorte de tipos en septiembre como el escenario más probable y, poco antes del cierre de bolsa estadounidense, los inversores ya descuentan sólo una bajada de tipos en lo que queda de año.En la rueda de prensa posterior al comunicado, Powell ha ilustrado con claridad el debate que tiene la Fed en este momento: «Si nos movemos demasiado pronto [con un recorte de tipos], es posible que no consigamos llevar la inflación donde queremos, y que tengamos que rectificar. Si nos movemos muy tarde, podemos hacer un daño innecesario al mercado laboral. Al final, no va a haber un gran problema inflacionista. Lo que estamos tratando de hacer es cumplir, de forma eficiente. Pero al final, que nadie tenga dudas de que haremos lo que sea necesario para mantener la inflación bajo control», ha explicado Powell.La decisión de mantener los tipos en el rango del 4,25% y el 4,50% refuerza la independencia política de la Fed y del propio Jerome Powell, blanco de insultos y de ataques de Donald Trump. En este sentido, Scott Bessent, secretario del Tesoro, había reclamado al inicio de la jornada «más imaginación» al banco central en su toma de decisiones. Según Bessent, posible candidato para sustituir a Powell cuando concluya su mandato en mayo de 2026, la «falta de apertura de mente ha congelado a la Reserva Federal».
Robert Lind, economista de Capital Group, explica sobre el resultado de la reunión que «el impacto total de los recientes acuerdos comerciales aún no se ha materializado, lo que deja a las autoridades responsables de la política económica en una situación de delicado equilibrio entre la ralentización del crecimiento y el riesgo de inflación persistente». Lind añade cómo «estamos empezando a ver los primeros signos de debilidad en la economía estadounidense. Es probable que el impacto de los aranceles eleve la inflación al tiempo que ralentiza el crecimiento, lo que ejercerá más presión sobre la Reserva Federal. Parece plausible una modesta relajación de la política monetaria a finales de este año, pero la flexibilidad de la Fed podría verse limitada si la inflación se muestra más obstinada de lo esperado», confirma.Como ya se ha explicado, el hecho de que ya haya dos miembros votando a favor de un recorte de tipos, mientras la Fed matiza su mensaje y se muestra más preocupado por el crecimiento económico, indica una mayor inclinación del banco central de cara a un recorte en la próxima reunión, en septiembre. Pero cuidado: el mercado ha terminado la reunión sucumbiendo a un discurso ‘hawkish’ por parte de Powell.Florian Ielpo, de la gestora Lombard Odier IM, declara ahora a la agencia Bloomberg que «nos encontramos con entre uno y dos recortes de tipos descontados hasta el año que viene, una situación de indecisión, en un momento en el que los mercados y las finanzas estadounidenses reclaman claridad».William Dudley, quien fue presidente de la Reserva Federal de Nueva York, ha declarado a la agencia Bloomberg que «cuando estás en territorio inexplorado, como ahora con los aranceles, quieres se prudente, y eso es lo que está siendo la Fed en este momento».
