Economía

Cómo los marroquíes se convirtieron en la principal fuerza laboral inmigrante en España

Solo los separan 14 kilómetros.

En los días despejados, que en el sur de España son la gran mayoría, es fácil divisar desde las playas de Algeciras el magnífico Jebel Musa, el monte que anuncia la costa de Marruecos al otro lado del Mediterráneo.El Jebel Musa, en África, y el Peñón de Gibraltar, en Europa, fueron para los antiguos griegos las dos Columnas de Hércules, la puerta que determinaba el fin del mundo conocido.El estrecho marca hoy, sin embargo, una de las grandes fronteras desiguales del mundo, pero también -y como consecuencia de ello- un puente migratorio cada vez más asentado y estable.Cruzar el estrecho de Gibraltar es algo que ya han hecho más de un millón de marroquíes, que son desde hace años la nacionalidad inmigrante más numerosa en España, y ahora también la mayor fuerza laboral de origen extranjero en el país.España ha pasado en apenas tres décadas de ser un lugar del que muchos partían para encontrar mejores oportunidades laborales a convertirse en un importante destino de flujos migratorios internacionales.Lejos quedan «El emigrante», la copla del cantaor Juanito Valderrama, o las peripecias de José Sacristán y Alfredo Landa en la película «Vente a Alemania, Pepe». España es cada vez un país más diverso, con las oportunidades y los retos que conlleva.La economía española está en expansión, lo muestran el crecimiento de su Producto Interior Bruto (PIB), que se ha convertido en la envidia de sus vecinos europeos, y las cifras de la inmigración, que se ha triplicado en los últimos 20 años.Hoy, una de cada cinco personas que viven en España ha nacido ya fuera del país.»El progreso y la buena situación económica de España debe mucho a la aportación de la migración que ha venido a desarrollar en España su proyecto de vida», ha reconocido el presidente del gobierno, Pedro Sánchez.Casi 9,5 millones de residentes en España nacieron lejos de sus fronteras. Cada vez más vienen de Colombia, de Venezuela, Ecuador u otros países de Latinoamérica, que suponen el 47% del total.Pero si se desglosa por nacionalidad, los marroquíes, con 1.092.892, son los más numerosos, y han desbancado en el número de afiliaciones a la Seguridad Social a los rumanos, que desde hace décadas era el colectivo con mayor número de registrados extranjeros

.Los marroquíes trabajan desproporcionadamente en la agricultura, la construcción y la hostelería. Algunos llevan décadas, otros llegaron hace poco.Una segunda generación se enfrenta ahora al reto de los que nacen entre dos culturas. Y el colectivo se ha convertido en objetivo del discurso xenófobo de grupos de ultraderecha, que asocian inmigración con delincuencia, pese a que los datos lo desmienten.Los sucesos de Torre Pacheco, donde el fin de semana grupos organizados de ultraderecha organizaron «cacerías» —como ellos mismos definieron— de migrantes norteafricanos y se enfrentaron a grupos de jóvenes marroquíes, ha puesto en alerta a toda la comunidad.A junio de 2025 había 363.337 marroquíes cotizando en la Seguridad Social, seguidos por los rumanos (344.905), colombianos (243.863), italianos (212.416) y venezolanos (196.361).Los extranjeros suponen ya en España el 14,1% del total de cotizantes, según cifras de la Seguridad Social.¿Cómo es posible que, si casi la mitad de todos los residentes en España nacidos en el extranjero son latinoamericanos, estos países estén por detrás de Marruecos en la lista de afiliaciones?La explicación se debe, en parte, al sistema de naturalización español, que privilegia a los latinoamericanos.No es solo que la mayoría no necesita visado, sino que a los dos años de residencia regular pueden acceder a la naturalización.Para los demás, incluidos los marroquíes, este periodo es mucho más extenso, y se les pide llevar 10 años de residencia en España para poder iniciar los trámites de naturalización, que también son largos.»Es una diferencia abismal y un privilegio muy grande, lo que lo convierte en algo muy tentador», señala el investigador Sebastian Rinken, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).Muchos de esos inmigrantes latinoamericanos logran hacerse españoles en apenas dos años, por lo que ya no aparecen en las estadísticas como trabajadores extranjeros.España ha tenido en su historia reciente dos grandes picos de inmigración.El primero se inició a finales de la década de los 90 hasta 2008, cuando la crisis financiera global puso fin a la burbuja inmobiliaria en el país que había sido un gran imán de empleo extranjero.En esa década, la población inmigrante pasó de 1,2 millones a unos 6 millones.Desde la pandemia y, especialmente, en los últimos tres años, en los que han llegado más de dos millones de personas, los flujos de inmigración a España han vuelto a acelerarse, en gran parte a través del canal del asilo, por el que han llegado, por ejemplo, muchos venezolanos.

Y, pese a los discursos extremistas, esos inmigrantes vienen a trabajar.De los 5,2 millones de personas que se incorporaron al mercado laboral español entre 2002 y 2024, un 75% tenían nacionalidad doble o extranjera, tal y como refleja el estudio «La realidad migratoria española y su gestión: hechos y percepciones» de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), del que Rinken es uno de los autores.Los marroquíes, como el resto de magrebíes —argelinos, tunecinos, mauritanos y libios, los habitantes de esa región histórica del noroeste de África— han sido sin embargo, migrantes económicos; llegan a España buscando oportunidades de trabajo y un futuro mejor.Las cifras macroeconómicas explican el porqué: en 2024, el PIB de Marruecos fue de US$154.451 millones, mientras que el de España de US$1.722.746, más de 11 veces mayor.»Es una emigración económica en el caso de las personas recién llegadas, pero también hay reagrupación familiar, ya que cuando llevan un tiempo en España pueden traer a sus familias», explica a BBC Mundo Ahmed Khalifa, presidente de la Asociación Marroquí para la Integración de Inmigrantes, que tiene sede en Málaga.Esas redes familiares se han ido consolidando en los últimos años, gracias a que las últimas reformas de la Ley de Extranjería —la más reciente entró en vigor en mayo de 2025—, han flexibilizado los requisitos para acceder a la reagrupación familiar.Como explica el experto en inmigración Sebastina Rinken, «los marroquíes inicialmente tenían dificultades para acceder a la nacional española, pero eso ya ha cambiado».»Desde hace unos años ya, la proporción de naturalizados de procedencia marroquí ha aumentado. Y un español tiene, lógicamente, más facilidades para atraer a su familia».

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