Tecnología

China acaba de poner en marcha un “DNI” para robots humanoides: la ambición va mucho más allá del registro

China ha presentado una plataforma nacional para gestionar y seguir el recorrido de los robots humanoides durante todo su ciclo de vida, un sistema que asigna a cada unidad un código de identidad único de 29 caracteres, comparable al DNI de las personas o al número de bastidor de los vehículos, y que acompaña a la máquina desde su fabricación hasta su reciclaje.

 

La iniciativa se dio a conocer en la Zona de Desarrollo Económico y Tecnológico de Pekín, de la mano del comité HEIS, dependiente del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información, junto con organismos de normalización, empresas del sector y más de 30 entidades especializadas. El código no es una secuencia aleatoria, sino que está dividido en cuatro tramos con información definida: dos caracteres para indicar el país de origen, cuatro para identificar al fabricante, seis para especificar el modelo y sus características técnicas, y 17 para el número de serie individual de cada unidad. De esta forma, permite saber en todo momento dónde se produjo el robot, quién lo hizo, a qué categoría técnica pertenece y cuál es la máquina concreta dentro de su serie, pasando de un sistema de seguimiento por modelos a uno que permite identificar cada equipo de forma particular.

 

El objetivo principal de esta medida es ordenar un sector que crece de forma rápida y que presenta retos importantes: hasta ahora existían normas distintas entre las empresas, dificultades para reconocer la identidad de los equipos en diferentes sectores y falta de claridad a la hora de determinar quién es responsable cuando se producen fallos, accidentes o incidentes. Con esta plataforma, las autoridades buscan contar con un sistema de trazabilidad que sirva para garantizar la seguridad, facilitar el mantenimiento, realizar certificaciones, retirar productos defectuosos y gestionar el reciclaje final de las máquinas. Además, establece la regla de que ningún robot puede comercializarse o utilizarse sin su código de identificación, lo que obliga a todo el ecosistema industrial a adaptarse a este marco común.

 

El proyecto ya cuenta con una presencia real: ha integrado a más de 100 empresas del país, ha registrado cerca de 200 modelos distintos y ya se han asignado códigos a más de 28.000 robots. Participan también 20 ciudades vinculadas a la inteligencia artificial, entre ellas Pekín, Wuhan, Chengdu y Ningbo, lo que muestra que se trata de una norma que se aplica a nivel nacional y que busca estructurar todo el desarrollo y uso de esta tecnología en el territorio.

 

Aunque la medida responde a necesidades de organización y seguridad, también ha generado debates sobre sus implicaciones, ya que un sistema de identificación tan detallado y centralizado permite un seguimiento riguroso de cada equipo, su ubicación, su estado y sus datos operativos a lo largo de todo su funcionamiento, lo que abre preguntas sobre el alcance de la supervisión y el uso que se da a la información registrada.

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