Economía

El Banco de España advierte de que a final de año harán falta ya 600.000 viviendas para atajar la falta de oferta

La demanda de vivienda no ha dejado de aumentar en lo que va de año pese a que los precios de los pisos continúan, al mismo tiempo, con su ‘rally’ alcista. El problema de oferta se agrava cada vez más y cuando concluya el año el déficit acumulado de vivienda habrá alcanzado la cifra de 600.000 inmuebles. Es el volumen que sería necesario para responder al ritmo de creación de nuevos hogares entre 2022 y el cierre de este ejercicio. La advertencia la ha lanzado este lunes el Gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá.

El organismo lleva tiempo alertando de cómo la falta de pisos puede convertirse en un lastre para la economía, además del grave problema social que conlleva. Escrivá ha alertado de que sólo este año se generará un déficit adicional de más de 100.000 inmuebles que, según precisan a este diario fuentes de la entidad, se sumarán a las cerca de 500.000 que faltaban ya entre 2022 y 2024.

En un acto organizado este lunes por el Consejo General de Economistas (CGE), el gobernador ha incidido en que este es uno de los grandes retos que encara una economía para la que la entidad que capitanea ha elevado dos décimas la previsión de crecimiento este año hasta el 2,6%. Así, ha reclamado una «movilización» de todas las administraciones para evitar que el problema se agrave aún más. «Lo que nosotros llevamos diciendo ya en los dos últimos informes anuales del Banco de España es que el énfasis tiene que estar en la oferta y en la producción de vivienda», ha recalcado.

En su opinión, es necesario «activar todas las palancas» para evitar que la falta de vivienda disponible acabe repercutiendo de forma negativa en el mercado de trabajo. Más aún teniendo en cuenta que, pese al fuerte dinamismo de la actividad, la tasa de paro se mantenía todavía en el 10,26% de la población activa a cierre del segundo trimestre, según la Encuesta de Población Activa (EPA).

«Con tasas de paro del 10% no se produce esa recualificación de trabajadores y recapacitación para que puedan utilizarse, para que se reciclen y puedan realmente absorber toda esta mayor demanda de trabajo que se está produciendo en la economía», ha advertido Escrivá, para señalar también que esto pone de manifiesto cómo las actuales políticas activas de empleo hacen que «esta tasa de paro, a pesar de crecimientos de empleo muy por encima del resto de Europa, siga siendo relativamente alta», asegura.

Los recortes que el Banco Central Europeo (BCE) ha venido aplicando a los tipos de interés desde 2024 han rebajado los costes de financiación tanto de las hipotecas ya concedidas a tipo variable, como de las nuevas ofertas que las entidades han puesto a disposición de sus clientes. Lo segundo ha impulsado todavía más la demanda de crédito para adquirir vivienda. Sin embargo, el ritmo de subida de los precios -por esa falta de oferta- está teniendo efectos en el mercado, dado que el abaratamiento de los créditos hipotecarios apenas ayuda a compensarla.

El propio BdE advirtió sobre este efecto este verano con la publicación de su ‘Informe situación financiera de los hogares y las empresas’, donde explicaba que el índice de accesibilidad a la vivienda en propiedad con préstamos bancarios habría sufrido un deterioro del 3,5% sólo en el primer trimestre de este año. Los precios han venido creciendo de forma ininterrumpida a lo largo de la última década, de forma que entre el primer trimestre de 2015 y el mismo de este año acumulan un aumento del 78%.

Sin embargo, esto no ha frenado las operaciones. La Estadística de Transmisiones de Derechos de la Propiedad publicada recientemente por el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirmó que las compraventas se dispararon un 19,7% en el primer semestre hasta las 357.533. Son 58.900 adquisiciones más que en el mismo periodo de 2024 y una cifra relevante porque no se superaba la cota de las 350.000 operaciones entre enero y junio desde 2007, cuando llegaron a realizarse 432.608 transacciones en seis meses, todavía con el viento de cola de la ‘barra libre’ de crédito y el boom del ladrillo.

Durante su intervención en el acto organizado por el Consejo General de Economistas, Escrivá ha advertido además de que la resistencia desde hace ya casi 15 años a tener una deuda pública del entorno del 100% es lo que hace que España «no termine de ser creíble», por lo que ha pedido «embarcarse» en una estrategia fiscal de consolidación que sitúe el pasivo del conjunto de las administraciones en niveles próximos a los objetivos fijados por la Unión Europea.

Desde su punto de vista, si bien la reforma del marco de las reglas fiscales europeas busca simplificar los objetivos y poner en el centro del debate la sostenibilidad fiscal y el crecimiento a largo plazo, el plan presupuestario a medio plazo diseñado por el Gobierno de España no contiene los elementos suficientes de concreción.

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