La crisis de la vivienda en España vive uno de sus momentos más críticos: los alquileres alcanzan máximos históricos y acceder a un piso se ha convertido en una odisea para miles de familias.
En este contexto, cada vez más expertos señalan a las viviendas turísticas como uno de los grandes responsables de esta situación, ya que reducen la oferta disponible para residentes y disparan los precios en los barrios más demandados.
Este fenómeno, especialmente visible en ciudades como Barcelona, Madrid o Málaga, ha encendido el debate sobre hasta qué punto la expansión del alquiler turístico está poniendo en jaque el derecho a una vivienda asequible.
Gonzalo Bernardos, profesor de Economía en la Universidad de Barcelona y colaborador habitual en programas como Más Vale Tarde, se ha mostrado muy claro respecto al papel de las viviendas turísticas en la crisis de la vivienda.
A su juicio, no se les puede atribuir la responsabilidad principal del encarecimiento del mercado, ya que su peso en el parque inmobiliario es muy reducido: apenas suponen el 1,43 % del total de viviendas en España y solo el 7 % de los alquileres.
Para ilustrarlo, Bernardos pone el ejemplo de Barcelona. En Ciutat Vella, el distrito con mayor presencia de pisos turísticos, alcanzan el 6 %, mientras que en Nou Barris —el barrio con menor renta per cápita de la ciudad— apenas llegan al 0,08 %. A pesar de esa diferencia, recuerda que en los últimos diez años el alquiler ha subido más en Nou Barris que en Ciutat Vella, lo que, en su opinión, demuestra que la presión de las viviendas turísticas no explica por sí sola la escalada de precios.
El economista amplía la mirada a nivel nacional y señala que, en las seis principales capitales de provincia —Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Sevilla y Málaga—, solo Málaga supera el 3 % de viviendas turísticas en el conjunto de la ciudad. En Barcelona el porcentaje baja al 0,99 % y en Madrid es incluso menor. “No es verdad, están construyendo un relato para engañar a la población”, denuncia Bernardos, en referencia a quienes responsabilizan a este fenómeno del encarecimiento generalizado del mercado.
Como solución, propone atacar el verdadero problema: la escasez de oferta. Para Bernardos, la clave pasa por poner más viviendas en alquiler y construir nuevas promociones que ayuden a equilibrar la balanza entre una demanda creciente y una oferta limitada, en lugar de señalar a las viviendas turísticas como el origen de la crisis.
