El escape de peces ornamentales de acuario en el lago Sampaloc, al sur de Luzón en Filipinas, provocó preocupación entre científicos y autoridades ambientales. Según el diario británico The Guardian, cíclidos flowerhorn lograron integrarse al ecosistema tras escapar de instalaciones de cría durante un tifón y su presencia amenaza la biodiversidad acuática.
Estos peces, híbridos apreciados por su colorido y prominentes jorobas, surgieron de cruces realizados por criadores. La reciente expansión de esta especie en un entorno natural pone en riesgo el delicado equilibrio ecológico del lago, donde la fauna nativa enfrenta nuevas presiones.
Expertos locales estudiaron la situación y advirtieron sobre la posible propagación de especies invasoras y sus efectos a largo plazo.
La supervivencia de los flowerhorn en condiciones ambientales adversas representa uno de los factores más preocupantes para los especialistas. La investigadora bióloga Hannah Nicole C. Gasmen y la Dra. Janice A. Ragaza, de la Universidad Ateneo de Manila de Filipinas, confirmaron que estos peces resisten aguas contaminadas y bajos niveles de oxígeno, características presentes en el lago Sampaloc.
De acuerdo con su estudio, los flowerhorn conviven con la tilapia, pez de cultivo predominante, y ya forman parte del comercio local de ornamentales.
El lago abarca 104 hectáreas (260 acres) y muestra señales de deterioro ambiental debido a residuos domésticos, nutrientes de la acuicultura y contaminación plástica. En este contexto, los flowerhorn compiten por alimento, refugio y zonas de reproducción frente a especies autóctonas.
Según Rupert Collins, conservador jefe de peces del Museo de Historia Natural de Londres, “los hábitats alterados por el ser humano muestran mayor vulnerabilidad frente a invasiones, especialmente por especies generalistas como los cíclidos, que muestran una capacidad de adaptación extraordinaria”.
La proliferación de flowerhorn impacta directamente en la fauna autóctona. El ayungin o perca plateada, especie antes común en el lago, sufrió una caída drástica en su población y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la incluyó en su lista de especies en peligro de extinción.
La competencia impuesta por los flowerhorn dificulta la recuperación de peces endémicos y modifica las dinámicas ecológicas del lugar.
El comercio de peces ornamentales representa otra arista del problema. El estudio de la Universidad Ateneo de Manila advierte que la cría intencional y la venta de flowerhorn expande la población invasora y dificulta su control.
A la preocupación ambiental se suma la posibilidad de aparición de parásitos. Algunos ejemplares de flowerhorn en cautiverio portan el nematodo Paracapillaria philippinensis, capaz de infectar a seres humanos.
Aunque hasta el momento no se detectó en los peces del lago Sampaloc, los investigadores desaconsejan su consumo, ya que se observaron prácticas de pesca recreativa y consumo local que incrementan el riesgo de transmisión.
El caso de Filipinas ilustra un fenómeno de alcance global. Según Collins, la liberación de especies exóticas contribuye a la pérdida de biodiversidad en distintos puntos del mundo.El investigador Noël Juvigny-Khenafou, de la Universidad de Stirling de Escocia, destacó que el cambio climático podría alterar las zonas de acuicultura y favorecer la introducción de especies no autóctonas en nuevos territorios, generando desafíos adicionales para la gestión de los ecosistemas.
El debate científico sigue abierto sobre el impacto de la integración de especies foráneas. Por ahora, investigadores y autoridades monitorean el avance de los flowerhorn mientras la incertidumbre crece entre los habitantes del lago Sampaloc.
