Opinión

Pier Paolo Marzo: ¿Podría Keiko Fujimori gobernar para la mayoría de peruanos y peruanas?

El viernes 3 de julio, Keiko Fujimori, tras más de tres semanas de escrutinio, fue proclamada como presidenta electa para el período 2026 – 2031. La demora nos recuerda la necesidad de una reforma constitucional y legal de los organismos electorales. En todo caso, tenemos que de los más de 27 millones 300 mil personas habilitadas para sufragar, en torno al 28% del padrón electoral, aproximadamente 8 millones 930 mil personas, no votaron. Y 1 millón 183 mil 96 votos votaron en blanco, mientras que 1 millón 167 mil 863, anularon sus votos, un total de 4.7%. En suma, el 32.7% de las personas, un tercio, no votó por ninguna de las candidaturas.

En cuanto a los votos válidos, la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, obtuvo 9’223,396 votos, equivalentes al 50.135% de los votos válidos, mientras que Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, alcanzó 9’173,755 votos, o el 49.865%. La diferencia entre ambos candidatos fue de 49641 votos. Esa diferencia esconde que dentro del territorio peruano, Roberto Sánchez se impuso por  32014 votos. La victoria de Fujimori se produjo por la ventaja de 81655 votos en el exterior. Aunque su voto se concentró en Lima, la costa centro y norte y la Amazonía norte. Mientras que Juntos por el Perú se impuso en todo el espacio andino, de norte a sur, incluyendo la costa y la Amazonía sur,

Sobre este escenario es que se da el primer mensaje de Keiko Fujimori tras ser proclamada. De un lado invocó las virtudes de responsabilidad, humildad y sentido del deber. De otro, insistió en la idea de orden que centró su campaña, precisando que se orientará a «recuperar el orden en las calles, en las instituciones y en el Estado». Reconoció que asume su cargo en un país dividido y señaló que las puertas del diálogo están abiertas hacia sus adversarios y las distintas bancadas del nuevo Congreso bicameral.

Tomándole la palabra, gobernar para la mayoría de peruanos y peruanas, en este contexto, exige traducir esa retórica de humildad y diálogo en acciones concretas. Aquí un aporte para ellas:

  1. Justicia para las víctimas de Dina Boluarte: El primer paso para la reconciliación nacional es la verdad y la justicia. La presidenta electa debe garantizar la plena autonomía y dejar trabajar sin interferencias a las fiscalías que llevan los casos de las víctimas de la represión estatal durante el periodo de Dina Boluarte. No puede haber orden institucional si la justicia no es ciega y equitativa.
  2. Cese de la persecución a quiénes cumplieron sus mandatos institucionales : Para dialogar se requiere cesar actos de persecución política. Así que bien haría Fujimori en dirigirse a la Junta Nacional de Justicia para que evalúe si algunas de las denuncias e investigaciones que mantiene contra jueces y fiscales, tienen motivaciones políticas, y si es así, que proceda a archivarlas. Eso ayudará al orden en el sistema de justicia.
  3. Redireccionar el accionar policial: Recuperar el orden en las calles implica dejar de criminalizar la protesta social, con indicaciones claras a la Policía Nacional del Perú para que deje de usar la fuerza letal para reprimir a manifestantes que protesten pacíficamente. En su lugar, el esfuerzo policial debe concentrarse en la captura de los cabecillas de organizaciones de extorsión y de otras economías criminales que atacan a ciudadanos y ciudadanas.
  4. Derogación de las leyes pro crimen: La seguridad requiere marcos normativos adecuados. Fujimori debe dar indicaciones a su bancada para derogar las «leyes pro crimen», asegurándose de que el sistema penal proteja a las víctimas y no facilite la impunidad de los delincuentes.
  5. Derogación de exoneraciones tributarias e inversión en desarrollo social: Para sostener un Estado que funcione, se requieren recursos. Su gobierno debería impulsar la derogación de las exoneraciones tributarias que benefician a sectores privilegiados como los agroexportadores, que siguen teniendo ganancias extraordinarias. Asimismo, pedir a su bancada que recorte los exorbitantes presupuestos para el Congreso y los altos funcionarios y ex funcionarios de algunas entidades. Y derivar esos fondos para mejorar servicios de salud y educación, así como para ejecutar obras clave: canales de irrigación, reservorios de agua, caminos rurales y carreteras que integren al país y fomenten el desarrollo desde los pueblos.

Keiko Fujimori ha ganado por un margen muy estrecho. Si gobierna solo en el tercio que votó por ella, fracasará. Gobernar para la mayoría significa tender la mano a quienes no la votaron, con medidas de justicia, seguridad y desarrollo social.

Related posts

¿Es posible industrializar el Perú?

Manuel Cotillo

¿Se puede confiar en las encuestas para decidir nuestro voto?

Manuel Cotillo

¿Qué hay detrás de la prohibición israelí de celebrar el Domingo de Ramos en Jerusalén?

Manuel Cotillo

Leave a Comment

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Damos por sentado que estás de acuerdo, pero puedes desactivarlas si lo deseas. Acceptar Read More

Privacy & Cookies Policy