Política

Cuando la temeridad amenaza la diplomacia: Perú, México y el peligroso precedente que asoma

En el Perú siempre hemos tenido una tradición clara: respeto a las normas internacionales, a la inviolabilidad de las misiones diplomáticas y a la convicción de que los conflictos se resuelven por la vía del derecho, nunca por la fuerza. Ese ha sido, históricamente, el orgullo de nuestra política exterior. Por eso, sorprende —y alarma— escuchar a las autoridades actuales sugerir la posibilidad de ingresar a la Embajada de México en Lima para ejecutar una orden de captura.

Lo que hace apenas unos años hubiera sido impensable, hoy aparece como una insinuación temeraria, dañina y peligrosa para el prestigio del país.
Y no es una frase menor. Es una amenaza. Una señal al mundo.

Una declaración que rompe todos los límites

El presidente José Jerí declaró al diario El Comercio que “si tiene que ingresarse a la embajada mexicana, se hará” al referirse a la ejecución de la prisión preventiva contra Betssy Chávez, asilada en esa sede desde el 2 de noviembre.

Aunque el mandatario matizó diciendo que aún no hay una decisión y que cualquier acción requiere “meditación”, la frase ya quedó flotando en el ambiente.
Y lo que sugiere es grave: abrir la puerta a violar la Convención de Viena, uno de los pilares fundamentales de la convivencia diplomática global.

No es exageración decirlo: ingresar a una embajada es un acto equivalente a atacar territorio extranjero. No es una figura metafórica. Es derecho internacional.

El eco del mal ejemplo: el precedente de Ecuador

Lo que más preocupa es que estas declaraciones parecen seguir el lamentable ejemplo del cuestionado gobierno ecuatoriano, cuya incursión violenta en la embajada de México en Quito provocó indignación mundial, condenas unánimes y un aislamiento internacional que todavía se siente.

Que Perú coquetee siquiera con la posibilidad de imitar ese acto es un disparate político, un retroceso diplomático y una irresponsabilidad histórica.

El falso cálculo de sentirse respaldados

La seguridad —o arrogancia— con la que algunos funcionarios hablan sugiere que se sienten envalentonados por una supuesta anuencia implícita de Estados Unidos o de otros socios internacionales.
Pero creer que una potencia legitimará la violación de tratados internacionales es desconocer por completo cómo funciona la diplomacia global.

Estados Unidos no va a respaldar abiertamente un acto que destruiría las bases mismas del derecho diplomático que ellos mismos defienden en todo el mundo.

Pensar lo contrario es ingenuidad… o temeridad.

La tradición peruana está en juego

Perú ha sido un país ejemplar en respeto a la legalidad internacional.
Nuestra diplomacia, históricamente prestigiosa, ha sido reconocida por su profesionalismo, prudencia y capacidad para construir consensos.

La comunidad diplomática residente en Lima conoce bien esta tradición. Por eso, declaraciones como la del presidente Jerí no solo generan desconcierto: golpean la confianza.

No es solo Betssy Chávez. No es solo México.
Es la reputación del Estado peruano.

México recuerda las reglas… y el Perú también las ha ratificado

Mientras desde Palacio se lanzan frases imprudentes, México informó formalmente que Perú —por la vía de Cancillería— ha confirmado su obligación de respetar la inviolabilidad de la misión diplomática mexicana, conforme a las Convenciones de Viena de 1961 y 1963.

Si oficialmente se reconoce la obligación, ¿por qué desde el Ejecutivo se insinúa lo contrario?
¿Doble discurso? ¿Imprudencia? ¿O una peligrosa improvisación que podría costarnos caro?

Un país que no puede darse el lujo de más crisis

Perú ya ha tenido suficientes conflictos diplomáticos desde 2021, como reconoce el propio Jerí.
Pero lejos de enfriar los ánimos, el gobierno parece empeñado en tensar más la cuerda, hablando de “injerencias” y de excesos cometidos por otros Estados.

La diplomacia exige firmeza, sí, pero también inteligencia.
Y sugerir violar una embajada es exactamente lo opuesto.

Defender la legalidad es defender al país

En tiempos donde algunos políticos creen que “todo vale”, hay que recordar lo obvio:
La fortaleza de un país no se mide por su capacidad de atropellar normas, sino por su capacidad de respetarlas incluso en circunstancias difíciles.

Perú debe mantener la línea que siempre nos distinguió:

  • respeto por el derecho internacional,

  • respeto por los tratados de los que somos parte,

  • respeto por las misiones diplomáticas,

  • respeto por nuestro propio prestigio como nación.

Cualquier otra ruta nos llevaría al aislamiento, al ridículo internacional y a una fractura diplomática innecesaria.

La prudencia no es debilidad.
La temeridad —esa sí— es el camino más corto hacia la irrelevancia.

Related posts

Rutas de Lima plantea entregar concesión de las vias a MML tras suspensión judicial del cobro de peajes en Villa y Punta Negra

Manuel Cotillo

Luciano López, abogado de Delia Espinoza: La JNJ «se extralimita y entra en competencias que no son suyas»

Manuel Cotillo

Abogado de Delia Espinoza advierte sobre «conflicto de intereses» si Patricia Benavides asumen en una Fiscalía Suprema Penal

Manuel Cotillo

Leave a Comment

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Damos por sentado que estás de acuerdo, pero puedes desactivarlas si lo deseas. Acceptar Read More

Privacy & Cookies Policy