Seguro que alguna vez has visto una imagen con la marca de agua de Getty. Se trata de la mayor licenciataria de fotos y vídeos de archivo del mundo, una empresa que gestiona una de las colecciones más apabullantes del planeta y que acaba de anunciar que se acogerá al Capítulo 11 de la ley de quiebras de Estados Unidos. La propia familia Getty va a inyectar recursos para sostener la operación, y uno de los factores que está reconfigurando todo su sector es la irrupción de la inteligencia artificial generativa. Y en este nuevo escenario hay un nombre que ha ganado mucho protagonismo: el de la malagueña Magnific, antes conocida como Freepik.
El pasado 12 de octubre, Getty publicó un comunicado en el que repasaba más de 30 años como fuente de referencia de imágenes para clientes de todo el mundo, pero reconocía que las condiciones del negocio habían cambiado de forma drástica y que necesitaban reestructurarse para cumplir con sus compromisos operativos. El proceso no supone el cese de su actividad: han llegado a un acuerdo con sus acreedores para seguir funcionando, tanto la familia Getty como el fondo Koch Equity Development han confirmado su apoyo financiero para mantener las operaciones, y han garantizado que no habrá despidos entre su plantilla. Lo que sí ha ocurrido es que han salido de bolsa y sus cotizaciones actuales han quedado canceladas como parte del proceso de reorganización.
La caída ha sido espectacular. Getty volvió a cotizar en bolsa en julio de 2022 con una valoración de unos 11.000 millones de dólares; en lo que va de año, su capitalización ha caído hasta apenas 8 millones, lo que supone un desplome del 98,58 %. A esto se suman varios contratiempos recientes: a principios de 2025, los reguladores británicos bloquearon su fusión prevista con Shutterstock por valor de 3.700 millones de dólares, lo que les obligó a devolver 628,4 millones de dólares en bonos y drenó gran parte de su liquidez. Aunque a finales de junio reportó ingresos por 2.100 millones de dólares, los litigios pendientes y los costes de la operación frustrada han pesado de forma decisiva sobre sus cuentas.
La relación con la inteligencia artificial ha sido especialmente compleja. Getty no culpa directamente a la IA de su situación, pero reconoce que las reglas del mercado han cambiado por completo. Por un lado, ha desarrollado sus propias herramientas de generación de imágenes con IA entrenadas con contenido autorizado, pero este nuevo servicio compite inevitablemente con su negocio tradicional de venta de fotografías. Por otro, la propia IA facilita hoy eliminar sus marcas de agua con gran facilidad, y muchas de las personas que aparecen en sus fotografías comparten las imágenes públicamente sin haberlas comprado, erosionando también su modelo de ingresos. Su postura ha sido contradictoria: en 2023 demandó a Stability AI por usar sus imágenes sin permiso, una demanda que no prosperó, y más tarde firmó acuerdos con plataformas como Perplexity y OpenAI que le han llevado a ceder parte del control sobre su propio contenido.
Mientras tanto, del otro lado del Atlántico, una empresa española ha tomado una ruta completamente distinta. Fundada en Málaga en 2010, Freepik empezó como un directorio de recursos gráficos gratuitos y de pago, una alternativa más accesible a las grandes plataformas internacionales. Pero en lugar de luchar contra la tendencia, en 2024 dio un paso decisivo: adquirió la empresa murciana Magnific, especializada en herramientas de IA generativa, y en abril de este año decidió renombrar toda la compañía como Magnific. Su propuesta ya no es competir con Getty vendiendo fotos: hoy funciona como una plataforma que reúne bajo un mismo acceso decenas de modelos y herramientas de terceros para generar imágenes, vídeo, modelos 3D y audio. Han dejado de competir con los catálogos tradicionales para intentar convertirse en un puente entre los creadores y las nuevas tecnologías, situándose ahora como un competidor directo de grandes grupos como Adobe.
Ambas historias ilustran una misma realidad: el mercado de los contenidos visuales está transformándose a una velocidad vertiginosa. Getty representa a las empresas que construyeron su éxito controlando el acceso a un archivo de contenido valioso, un modelo que la IA ha puesto en entredicho de golpe. Magnific, en cambio, ha apostado por integrarse desde el principio en ese cambio en lugar de resistirse a él. No se trata de que una esté completamente bien y la otra mal, sino de que la regla básica del mercado se ha modificado: cuando la tecnología permite crear y transformar imágenes casi al instante, quien solo tiene un catálogo de fotos se encuentra con que su producto principal ya no es tan escaso ni tan imprescindible como antes. Y esa es una realidad que ninguna empresa puede ignorar por mucho tiempo.
