En zonas extremadamente áridas, como Arabia Saudí, el agua es casi tan valioso como el petróleo. Por esa razón, encontrar un manantial o una fuente para obtenerla es un logro importantísimo para lugares desérticos como este.

Curiosamente, casi sin querer, investigadores de la Universidad de Hohenheim han encontrado que grandes parques solares podrían provocar sus propias tormentas debido a que los paneles solares oscuros absorben más calor que la arena reflectante del desierto que los rodea.

Esta diferencia de temperatura genera corrientes ascendentes que pueden provocar lluvias, lo que podría proporcionar agua a decenas de miles de personas.

Para que esto ocurra, los paneles tienen que ser oscuros, y en los casos en los que los parques solares que se extienden más de 15 kilómetros, provoca un contraste de temperaturas que al generar corrientes impulsan la formación de nubes.

Lo único que faltaría seria la humedad necesaria para que se formase la lluvia. «Algunos parques solares están alcanzando el tamaño adecuado en estos momentos… Quizá no sea ciencia ficción que podamos producir este efecto», afirmó Oliver Branch, uno de los investigadores.

Un problema es que los paneles solares que usaron en sus simulaciones eran más oscuros que los que fabrican actualmente, ya que algunos paneles solares modernos están diseñados para ser reflectantes y así enfriar su entorno, lo que reduciría el efecto de generación de lluvia.