Faltan apenas unos días para la presentación oficial de la nueva generación de dispositivos plegables de Samsung, pero la compañía surcoreana ha decidido poner fin a meses de rumores y especulaciones adelantando las claves de su diseño mediante una serie de materiales audiovisuales difundidos de forma sutil. En lugar de mostrar el aspecto completo del aparato tal como hacen otras marcas antes de sus eventos, ha optado por mensajes y secuencias que giran en torno a la expresión “una nueva forma”, dejando claro que el cambio fundamental afecta a su estructura y proporciones, y dando la bienvenida definitiva a lo que ya empieza a conocerse como formato tipo pasaporte. Todo indica que la familia Galaxy Z Fold8 contará con al menos dos variantes diferenciadas: una que seguirá la estela de los modelos anteriores, y otra que durante tiempo se mencionó bajo el nombre de Galaxy Fold Wide y que es la que concentra estas transformaciones más destacadas, una propuesta que además compartirá características muy parecidas con el futuro dispositivo plegable en el que trabaja Apple.
El abandono de las proporciones alargadas que han definido a esta gama desde su origen queda sugerido en tres vídeos concretos en los que se observan objetos que pasan de ser largos a tener una forma mucho más cuadrada al ser abiertos o manipulados, como si se tratara de una fotografía recortada o una tableta de chocolate que se divide en partes iguales; estas pistas coinciden plenamente con las filtraciones que han salido a la luz, según las cuales la versión estándar del Galaxy Z Fold8 contará con una pantalla interior de 7,6 pulgadas con una relación de aspecto de 4:3, mucho más cercana al cuadrado, mientras que su pantalla externa se reducirá hasta las 5,5 pulgadas y una proporción de 16:10. Para comprender la magnitud del cambio basta compararlo con el modelo anterior, el Galaxy Z Fold7, que ofrecía una pantalla exterior de 6,5 pulgadas muy alargada y una interna de 8 pulgadas con proporciones muy distintas, por lo que el nuevo dispositivo será mucho más compacto cuando permanezca cerrado y ofrecerá una superficie casi perfectamente cuadrada al desplegarse, tal como ocurre con un documento o un pasaporte tradicional.
Lo más llamativo es que estas características coinciden casi exactamente con lo que se ha filtrado sobre el futuro teléfono plegable de Apple, un paralelismo que tiene una explicación técnica y comercial muy clara: ya en 2025 se confirmó que la empresa de la manzana eligió a Samsung como proveedor exclusivo de los paneles flexibles OLED que llevará su dispositivo, repitiendo una situación que ya vivieron cuando el iPhone adoptó este tipo de pantallas y que dio lugar a que dos productos rivales contaran con la misma tecnología base, diferenciándose solo en su ajuste, calibración y sistema operativo. Tiene todo el sentido del mundo que Samsung haya decidido aprovechar ese desarrollo realizado para su competidora para incorporarlo también a su propia oferta, creando así una línea de dispositivos que competirán directamente en diseño y tamaño, de modo que cuando ambos modelos lleguen al mercado, la elección final dependerá únicamente de si el usuario prefiere el entorno de Android o el de iOS, contando en ambos casos con un factor de forma prácticamente idéntico.
