Un primer aspecto estuvo en las presentaciones y despedidas. Al abrir, ambos se dirigieron al electorado creyente: Keiko Fujimori con una invocación divina y Roberto Sánchez recordando su pase por un seminario religioso. Al cerrar, ella repitió esa invocación, mientras él reafirmó ser un hombre de fe. Más allá de lo que dijeron, es pertinente recordar que “No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21-23). Cada persona deberá evaluar qué trayectoria se aproxima más a dicha voluntad; no obstante, las prioridades desplegadas en los bloques temáticos ofrecen pistas claras.
En materia de seguridad ciudadana, ambas candidatas presentaron un listado de propuestas que coincidieron en reforzar la investigación y la inteligencia; sin embargo, dedicaron buena parte de sus tiempos a pullas mutuas. Sánchez enfatizó la cercanía de Fujimori con Antauro Humala, mientras que ella le recordó su responsabilidad en las leyes que favorecen la criminalidad organizada. Fujimori priorizó congraciarse con los policías al destacar las normas que amplían el margen de impunidad ante abusos con armas de fuego. Por su parte, Sánchez planteó reforzar el equipamiento de las unidades de la Policía Nacional y una reforma interna que contenga la corrupción en dicha institución, dirigiéndose preferentemente a la comunidad que exige justicia y respeto a los derechos.
Esa inclinación se confirmó en el bloque sobre fortalecimiento del Estado democrático y derechos humanos. El candidato de Juntos por el Perú se comprometió a atender las demandas de justicia de las víctimas de la represión en este gobierno congresal, incluso dentro del sistema interamericano de derechos humanos. En contraste, la candidata de Fuerza Popular desvió el tema con una lista de promesas ajenas al eje y omitió responder la pregunta ciudadana formulada por un joven seleccionado. De hecho, le sobró tiempo.
El eje de educación y salud expuso graves falencias en Fuerza Popular. Su candidata ofreció repotenciar el PRONAA, programa que no existe desde hace cerca de quince años y que fue disuelto en medio de graves escándalos de corrupción. Solo sus menciones sobre reforzar la telemedicina y ampliar la oferta para pacientes resultan rescatables. Nuevamente, le sobró tiempo. Juntos por el Perú, en cambio, aprovechó la sección para destacar la importancia de las políticas de salud mental vinculadas al deporte, y para referirse a uno de los peores males que la Nación debe superar: la violencia sexual contra niñas.
En el eje de economía y empleo, ambos coincidieron en mantener la estabilidad macroeconómica y el fomento de la inversión privada. En general, sus respectivas listas de medidas no se contradicen; de hecho, algunas podrían complementarse. Ambos resaltaron las virtudes de los exministros que integran sus equipos técnicos. El punto de discrepancia más visible radicó en el tratamiento a los agroexportadores: Fujimori se mostró partidaria de apoyarlos, mientras que Sánchez propuso eliminar las exoneraciones tributarias a ese sector, que suman veinte mil millones de soles en la última década.
El bloque en que debían reconocer virtudes del rival fue eludido por ambos, quienes aprovecharon el minuto para reforzar sus mensajes de campaña. Un día antes, el periodista Irwing Berrios me había preguntado por razones para votar —y para no votar— por cada candidato. Respecto a por qué hacerlo, respondí que la primera cuenta con amplia trayectoria política: fue congresista entre 2001 y 2006, aunque solicitó quinientos días de licencia, y acumula vasta experiencia en postulaciones presidenciales, siendo esta la cuarta. El segundo, en cambio, posee experiencia en gerencia municipal, regional y política ministerial. En cuanto a por qué abstenerse, nada en la trayectoria de Keiko Fujimori constituye experiencia de gobierno ejecutivo, y su victoria concentraría un poder total sobre el Estado. En el caso de Roberto Sánchez, su paso como ministro de Comercio Exterior y Turismo no resultó destacable, salvo por la rebaja del Impuesto General a las Ventas al 8% para pequeños hoteleros y restaurantes.
De vuelta al debate, resulta evidente que Keiko Fujimori exhibió menos dominio de escena y manejo de tiempos de lo esperado para quien ya cuenta con cuatro pases a segunda vuelta. Roberto Sánchez, por su parte, aunque no se deslindó de Antauro Humala, proyectó una imagen alejada del peligro que la campaña de su contendora intenta asociarle.
Como lo hizo el candidato Sánchez, cabe recordar que el día de la elección presidencial coincide con el Día de la Bandera, en homenaje a la gesta de Francisco Bolognesi y los soldados que lo acompañaron en la defensa heróica de Arica, aislados y sin logística. Los peruanos y peruanas haremos bien en recuperar ese espíritu de resistencia ante la adversidad al momento de decidir el futuro del país este 7 de junio.
