El precio del oro marca un nuevo máximo histórico al subir este lunes más de un 1%, hasta los 3.800 dólares por onza, concretamente, en los 3.860 dólares. Al cierre de los mercados en Europa, el oro avanza más de un 1,3% y toca ese nuevo récord en los 3.860 dólares, con lo que supera el anterior máximo, que logró el pasado martes día 23, cuando se situó en los 3.791,1 dólares.
Con la subida de este lunes, el oro se revaloriza el 43,20% en lo que va de año y, solo en septiembre, el 9,5%. El gestor de fondos de materias primas de Schroders, James Luke, considera que «la transición del oro como inversión nicho a activo real de pleno derecho sólo acaba de empezar».
El experto explica que los máximos del oro responden a varias razones como el aumento de la demanda por parte de los bancos centrales, además de la incursión de los hogares chinos tras su crisis inmobiliaria y la reciente guerra arancelaria y los ataques a la independencia de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED). Además, la reimposición de sanciones a Irán en el Consejo de Seguridad de la ONU ha renovado los miedos por la inestabilidad geopolítica global, animando a los inversores a buscar activos considerados seguros, como el oro.
Para el analista, la demanda monetaria del oro (un mercado pequeño de unos 400.000 millones de dólares estadounidenses) seguirá estimulada por el entorno de incertidumbre. En este contexto, augura que los bancos centrales emergentes, los hogares chinos y del medio-oriente y los inversores institucionales seguirán haciendo crecer la demanda del oro. Por último, considera que el interés inversor «acaba de empezar de verdad».
«Las actuales tenencias de oro en ETF son aproximadamente 95 millones de onzas, según Bloomberg. Los 380.000 millones de dólares de inversión (a precios actuales) que se necesitarían para aumentar esas tenencias a 200 millones de onzas pueden parecer mucho, hasta que se compara el mercado del oro con los principales agregados financieros globales», explica.
Por su parte, el director de Investigación Next Generation de Julius Baer, Carsten Menke, ha señalado que tanto el oro como la plata «han acelerado su ritmo tras una reacción inicialmente moderada al recorte de tipos de interés de la Reserva Federal la semana pasada». Y ha añadido que sus precios «parecen estar totalmente centrados en las perspectivas de crecimiento y la política monetaria» estadounidense, por lo que «las expectativas de nuevos recortes de tipos se han convertido en un factor clave» en su cotización, lo que ha impulsado su demanda, así como la vuelta al mercado del oro de los bancos centrales.
Para el analista de IG Sergio Ávila, los nuevos máximos del precio del oro reflejan «la combinación de expectativas monetarias, incertidumbre macroeconómica y la búsqueda de activos refugio por parte de los inversores». En esa tendencia participan la posibilidad de «dos bajas -de tipos- adicionales de 25 puntos básicos antes del final de año» en Estados Unidos, dado que «un entorno de tipos más bajos hace que los activos que no generan intereses, como el oro, ganen atractivo frente a los bonos u otros instrumentos de renta fija».
Además, influyen «la desaceleración del mercado laboral en Estados Unidos y la incertidumbre geopolítica global refuerzan la búsqueda de seguridad», por lo que el actual precio del oro «es una señal de que los inversores están priorizando la estabilidad frente a una rentabilidad inmediata».
