Con la llegada del buen tiempo, son muchas personas en España que empiezan a pensar en arrancar la temporada de baño. Sin embargo, un informe difundido por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) ha puesto el foco en la calidad del agua de diferentes zonas costeras europeas. Los datos revelan que Albania ocupa la primera posición del ranking de playas peor valoradas. El país acumula un 23% de zonas costeras con calidad deficiente, frente al 6,7% de Estonia, que ocupa el segundo lugar.
La situación de Albania destaca aún más al compararla con el resto de Europa. Apenas el 16% de sus playas alcanza la calificación de «excelente», muy lejos del 88% de media registrado en la Unión Europea. El informe apunta además a problemas de contaminación fecal y vertidos, especialmente en zonas alejadas de los principales núcleos urbanos.
En el lado contrario, el estudio subraya los buenos resultados de Bélgica, Bulgaria, Letonia, Malta y Rumanía, que no registran ninguna zona costera con calidad deficiente. Irlanda también presenta cifras positivas, con un 78% de sus playas calificadas como excelentes y apenas un 0,7% situadas en la categoría más baja.
El informe de la AEMA localiza 48 zonas de baño en España con una calidad del agua considerada «pobre», es decir, la peor valoración prevista por la normativa europea. Esta clasificación exige la puesta en marcha de medidas específicas de control y gestión para minimizar los posibles riesgos para los bañistas.
Pese a la existencia de algunos puntos problemáticos, el panorama general en nuestro país sigue siendo favorable. Los datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente muestran que el 86,6% de las zonas de baño alcanza la calificación de «excelente», mientras que un 8,9% obtiene una valoración de «buena» y un 1,7% de «suficiente». Esto quiere decir que en conjunto, el 97,3% de las aguas analizadas cumple al menos con los requisitos mínimos establecidos por la normativa europea. La diferencia entre costa e interior es evidente: solo el 0,8% de las zonas de baño marítimas tiene mala calidad del agua, frente al 11,7% en ríos, lagos y otros espacios interiores.
