Pronto se cumplirá un año desde que los primeros taxis autónomos de Tesla empezaron a circular, y hasta el día de hoy el proyecto sigue sin tener un nombre oficial, algo que no es por falta de intención por parte de Elon Musk. Todo surgió tras el evento We, Robot celebrado en 2024, donde la marca presentó su nuevo vehículo bajo el nombre de Cybercab, pero cometieron un error básico: dieron a conocer la denominación antes de registrarla legalmente ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos. Ese despiste fue aprovechado rápidamente por Unibev, una empresa francesa de bebidas con un historial de bromas hacia Musk, que presentó la solicitud de registro solo seis días después del anuncio. Pero no se quedaron ahí: también aseguraron nombres como Cybertaxi, Robocab Systems, XCab, Cyber Diner e incluso variantes como Teslaquila o With a Touch of Musk, más con la intención de molestar que por querer usar esas marcas en sus productos.
Tras quedarse su propia solicitud suspendida al llegar tarde, Tesla reaccionó presentando una demanda de más de 150 páginas contra la compañía francesa, a la que acusan de haber actuado de mala fe y como un “troll de patentes”, es decir, una empresa que registra nombres no para usarlos, sino para obstaculizar a otros negocios. Aunque Unibev intentó justificar su acción indicando que el nombre podría aplicarse a «coches, barcos o aviones», en Tesla confían en que el caso se resolverá a su favor, ya que la ley suele dar la razón a quien realmente desarrolla y comercializa productos de ese sector frente a compañías que no tienen relación con el ramo. El inconveniente principal es el tiempo, ya que este litigio podría prolongarse y no tener una resolución definitiva hasta el año 2027.
El desenlace de esta disputa tendrá consecuencias directas sobre cómo se presentará el vehículo al mercado. Si finalmente Unibev se hace con los derechos legales sobre la marca, Tesla se vería obligada a renegociar el uso del nombre fuera de Estados Unidos o, en el peor de los casos, tendría que cambiar la denominación del modelo en ciertos países, obligando a modificar toda su estrategia comercial y de identidad para un producto clave dentro de sus planes de movilidad autónoma.
