El BCE sostiene que es uno de los países donde el acceso de la inmigración al mercado laboral tiene un impacto más notable en el crecimiento económico, aspecto que lidera en la eurozona. La otra cara refleja un debate estructural clave: la posible consolidación de un modelo económico basado en sectores de bajo valor añadido y baja productividad.
Según la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre de 2025, la población activa se situó en 24,55 millones de personas. «Por nacionalidad, el número de activos aumentó en el último trimestre en 3.500 entre los españoles y en 97.800 entre los extranjeros», consta en el documento.
Apuntalando un modelo poco productivo
¿Una economía de solidez fluctuante?

