Varios hombres y mujeres de letras han anunciado su decisión de no participar en el evento literario que se realizará en Cartagena, luego de que los organizadores cursaran una invitación a María Corina Machado, dirigente política venezolana cuyas posiciones a favor de una eventual intervención militar en Venezuela son vistas por amplios sectores como una agresión no solo contra ese país, sino contra toda América Latina.
La controversia estalló alrededor del Hay Festival de Cartagena, que se llevará a cabo entre el 29 de enero y el 1 de febrero de 2026. Lo que tradicionalmente ha sido un espacio de encuentro para la literatura, el pensamiento crítico y el diálogo cultural internacional, se ha transformado en un escenario de fuerte tensión política.
Al menos tres escritores de reconocida trayectoria han confirmado su retiro del evento en señal de protesta por la participación de Machado, quien intervendrá de manera remota en una conversación junto al politólogo y ensayista venezolano Moisés Naím.
Una invitación con alto contenido político
La presencia de María Corina Machado generó rechazo debido a sus declaraciones públicas respaldando la estrategia de presión internacional impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump y sus referencias a una posible intervención militar en Venezuela. Para los críticos, estas posturas contradicen el espíritu de un espacio cultural dedicado al intercambio plural y pacífico de ideas.
Voces que se apartan
La escritora colombiana Laura Restrepo, ganadora del Premio Alfaguara, fue una de las primeras en anunciar su retiro. En una carta dirigida a la organización del festival, afirmó que no podía participar en un evento que otorgara tribuna a una figura que —según sus palabras— promueve políticas contrarias a la soberanía de los pueblos latinoamericanos.
A ella se sumó el novelista Giuseppe Caputo, quien señaló que resulta éticamente incompatible compartir un espacio cultural con discursos que legitiman proyectos de violencia geopolítica. En la misma línea se pronunció la escritora y activista dominicana Mikaelah Drullard, quien sostuvo que la invitación equivale a normalizar narrativas de intervención y militarización en el Caribe.
Cultura, política y límites del diálogo
Las renuncias han encendido un debate profundo en el ámbito cultural latinoamericano:
¿Debe un festival literario mantener neutralidad absoluta frente a posiciones políticas que implican el uso de la fuerza? ¿O la pluralidad tiene límites cuando se trata de discursos que promueven la guerra?
La organización del festival respondió defendiendo el libre intercambio de ideas y aclaró que la invitación a Machado no implica respaldo institucional a sus posturas. Sin embargo, para los escritores que se retiraron, no se trata de censura, sino de una decisión ética frente a lo que consideran la legitimación de una agenda intervencionista.
Así, el evento de Cartagena queda marcado por una discusión que trasciende la literatura y revela una fractura mayor: la tensión entre cultura y poder, entre diálogo y responsabilidad política, en una región históricamente golpeada por intervenciones externas.
