Lo que hace apenas unos días sonó como una afirmación exagerada y optimista de uno de los máximos responsables de la división de semiconductores de Samsung ha quedado confirmado con creces tras el cierre del segundo trimestre de 2026: los beneficios de esta unidad de negocio en estos tres meses ya superan todo lo que la compañía acumuló en sus primeros cuarenta años de actividad en el sector, situándola ahora mismo como la empresa tecnológica con la mayor ganancia operativa trimestral registrada en la historia, con 51.500 millones de euros. Esta cifra la coloca muy por delante de los 46.300 millones que alcanzó Nvidia en su mejor momento hasta la fecha y de los 44.000 millones que obtuvo Apple a finales del año pasado, con un crecimiento interanual de la facturación del 129% y un salto espectacular del 1.810% en sus beneficios netos. Tras varios años de resultados discretos y dificultades para mantener el ritmo del mercado, la división comenzó a mostrar signos de recuperación a principios de 2024, pero ha sido la explosión global de la inversión en inteligencia artificial la que ha convertido esa recuperación en un auge sin precedentes: como uno de los tres actores que dominan casi por completo la producción mundial de memorias, y siendo además el socio principal elegido por Nvidia para desarrollar y suministrar la nueva generación de memoria de alto ancho de banda HBM4, Samsung se encuentra en la situación excepcional de vender toda su producción incluso antes de fabricarla, sin poder satisfacer una demanda que crece mucho más rápido que su capacidad de expansión. La escasez ya ha empujado el precio medio de la memoria un 146% en lo que va de 2026 respecto al promedio de 2025, y ahora la empresa negocia nuevas subidas que rondarán el 20% adicional para los módulos DRAM; los analistas advierten que el tercer trimestre será especialmente crítico, y se espera que antes de que termine el otoño el coste de la memoria se vuelva a doblar, un impacto que ya está llegando directamente al consumidor: los precios de los componentes para equipos de escritorio han subido de forma brusca, los teléfonos móviles de gama media y básica encarecen sus precios, y marcas como Apple ya han anunciado aumentos medios del 20% en sus gamas de iPad y Mac para compensar el coste de los suministros. Su fortaleza actual también le permite cerrar alianzas estratégicas que reconfigurarán toda la industria: según el Seoul Economic Daily, Meta estaría negociando un contrato de 6.500 millones de dólares para usar la tecnología de fabricación de 2 nanómetros de Samsung en sus próximos chips de inferencia propios, lo que supondría una ruptura histórica con TSMC, que fabricó las dos primeras generaciones de los procesadores MTIA de la red social. Por su parte, Anthropic también ha iniciado conversaciones para utilizar esa misma plataforma de 2 nanómetros en sus propios aceleradores de IA: la compañía ya contó con Samsung como inversor en su ronda de financiación de 65.000 millones de dólares cerrada en mayo, por lo que la alianza está muy avanzada y solo faltaría concretar los detalles finales para empezar el desarrollo conjunto.
Sin embargo, este momento de máximo esplendor comercial viene acompañado de una controversia de gran calado que recuerda episodios pasados: en Estados Unidos se está preparando una demanda colectiva contra Samsung, SK Hynix y Micron, las tres empresas que controlan el mercado mundial de memorias, acusándolas de manipulación coordinada del mercado y prácticas anticompetitivas. La denuncia señala que las tres compañías han reducido deliberadamente y de forma simultánea la producción de estándares más antiguos como la memoria DDR3 y DDR4, no por falta de demanda o por obsolescencia real, sino para crear una escasez artificial que justifique los fuertes aumentos de precio de los módulos modernos y acelerar la transición forzada hacia productos de mayor valor añadido como la memoria HBM destinada a centros de datos de IA. No es la primera vez que se enfrentan a acusaciones idénticas: en el año 2005 las tres empresas fueron investigadas por exactamente la misma práctica, lo que terminó con multas importantes para Samsung y SK Hynix, mientras que Micron quedó eximido de sanciones al colaborar con las autoridades estadounidenses y aportar las pruebas contra sus competidores. Ahora, el precedente vuelve a estar sobre la mesa mientras los precios siguen su escalada sin signos de detenerse, y los demandantes advierten que la situación actual no responde solo a una mayor necesidad de memoria por parte de los grandes operadores tecnológicos, sino a decisiones comerciales pactadas entre los pocos actores que tienen el poder de fijar las reglas de este mercado esencial para todo el desarrollo digital.
