Economía

La cocina peruana debe convertirse en una política de Estado

Señor ministro, el Perú no puede conformarse con ganar premios internacionales o aparecer ocasionalmente en los rankings gastronómicos. Ese reconocimiento constituye apenas el punto de partida.

El verdadero desafío consiste en convertir la gastronomía peruana en una política de Estado permanente.

Nuestro objetivo debería ser claro: lograr que en todas las grandes ciudades del mundo exista una sólida presencia de restaurantes peruanos, escuelas de cocina peruana, festivales gastronómicos, ferias de productos nacionales y centros de promoción cultural vinculados a nuestra identidad culinaria.

No se trata únicamente de vender platos de comida.

Cada restaurante peruano que abre sus puertas en Nueva York, Madrid, París, Tokio, Ciudad de México, São Paulo, Berlín o Sídney se convierte en una embajada permanente del Perú. Allí llegan diariamente miles de personas que conocen nuestros sabores, descubren nuestra historia, preguntan por nuestros destinos turísticos y empiezan a consumir productos peruanos.

Detrás de cada cebiche, de cada lomo saltado, de cada ají de gallina o de cada causa limeña existe una inmensa cadena económica que beneficia a agricultores, pescadores, productores de café, cacao, ajíes, maíz, quinua, papas nativas, frutas, bebidas, textiles, artesanías y servicios turísticos.

La gastronomía abre mercados para el conjunto de la economía peruana.

Por ello, el Estado debería impulsar un gran programa internacional de expansión de la cocina peruana, facilitando la formación de chefs, promoviendo franquicias nacionales, apoyando la exportación de insumos, simplificando los procesos sanitarios y comerciales, fortaleciendo la marca Perú y acompañando la instalación de restaurantes peruanos en los principales mercados internacionales.

La gastronomía no solo alimenta personas. También construye prestigio, identidad, turismo, exportaciones, empleo y desarrollo.

Cuando un extranjero descubre la cocina peruana, muchas veces comienza también su interés por visitar Machu Picchu, conocer el Cusco, recorrer la Amazonía, escuchar nuestra música, comprar nuestros productos y aprender más sobre nuestra historia.

La cocina es, probablemente, el mejor embajador que tiene el Perú ante el mundo.

Por eso, llevar la gastronomía peruana a todos los continentes no debe entenderse como una campaña de promoción. Debe asumirse como una gran estrategia nacional de desarrollo económico, cultural y de proyección internacional para las próximas décadas.

Related posts

Pekín promete «represalias contundentes» contra EE.UU. por sus nuevas restricciones a empresas chinas

Manuel Cotillo

«No se puede cortar de un día para otro»: Un ‘hub’ español pide frenar el veto al GNL ruso

Manuel Cotillo

Por qué el bloqueo naval a Irán es una jugada arriesgada de Trump (y qué rol puede jugar China para que funcione)

Manuel Cotillo

Leave a Comment

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Damos por sentado que estás de acuerdo, pero puedes desactivarlas si lo deseas. Acceptar Read More

Privacy & Cookies Policy