La designación del nuevo ministro de Cultura ha generado cuestionamientos. Diversos sectores sostienen que su nombramiento respondería más a acuerdos políticos que a una evaluación estrictamente técnica de su experiencia en el sector.
En una democracia, que una organización política participe en un gobierno y proponga ministros no constituye, por sí mismo, un hecho reprochable. Las coaliciones forman parte de la política. Lo verdaderamente importante es que quienes asuman una cartera ministerial posean la capacidad, el conocimiento y el liderazgo necesarios para conducirla con eficiencia.
Pero más allá del debate sobre su designación, creemos que corresponde formular una propuesta constructiva.
Señor ministro, el Ministerio de Cultura administra algunos de los mayores motores económicos, sociales y culturales que posee el Perú. Sin embargo, muchos de ellos funcionan muy por debajo de su verdadero potencial. No están averiados por falta de riqueza, sino por ausencia de una política de Estado sostenida.
El turismo: un gigante que sigue dormido
El Perú posee una de las mayores riquezas culturales, arqueológicas, históricas y naturales del planeta. Sin embargo, continúa recibiendo muchos menos visitantes internacionales que otros países latinoamericanos con una oferta patrimonial más reducida.
El problema no radica únicamente en la promoción internacional.
Es necesario construir un verdadero sistema turístico nacional que articule infraestructura, transporte, seguridad, conectividad, hoteles, hospedajes, restaurantes, guías profesionales, operadores turísticos, servicios digitales y gobiernos regionales y locales.
Cada sitio arqueológico, cada pueblo histórico, cada reserva natural y cada expresión cultural debería convertirse en un polo permanente de desarrollo económico para las comunidades que lo rodean.
El turismo no debe entenderse únicamente como una actividad recreativa. Debe convertirse en una industria nacional.
La gastronomía: un éxito que no puede estancarse
La cocina peruana alcanzó un reconocimiento internacional extraordinario. Sin embargo, ningún liderazgo mundial es permanente si deja de innovar.
La gastronomía necesita una segunda gran transformación.
Se requiere fortalecer la formación profesional de cocineros y chefs, promover la investigación culinaria, rescatar recetas tradicionales, mejorar la inocuidad alimentaria, incorporar nuevas tecnologías y fortalecer la educación gastronómica desde las escuelas y los institutos especializados.
También es indispensable impulsar la internacionalización de nuestros productos agrícolas y alimentos, de manera que la expansión de la cocina peruana beneficie directamente a miles de productores nacionales.
Cada restaurante peruano que abre sus puertas en cualquier lugar del mundo se convierte también en una embajada cultural del país.
Nuestra música y nuestras danzas merecen conquistar el mundo
Así como la gastronomía logró convertirse en un símbolo del Perú, nuestras expresiones musicales y dancísticas también pueden alcanzar un reconocimiento internacional mucho mayor.
El huayno, la marinera, el festejo, el tondero, la música amazónica y decenas de manifestaciones culturales poseen una enorme riqueza artística.
Pero ello requiere investigación, innovación, profesionalización, formación de nuevos intérpretes, apoyo a los creadores, preservación del patrimonio inmaterial y una estrategia internacional de promoción cultural.
No basta con conservar nuestras tradiciones. Debemos proyectarlas hacia el futuro.
¿Por qué la música peruana no puede convertirse en un referente continental, del mismo modo que ocurrió con nuestra gastronomía?
Cultura también significa desarrollo económico
Con demasiada frecuencia se considera que el Ministerio de Cultura únicamente administra museos o protege monumentos históricos.
Su verdadera misión es mucho más amplia.
La cultura genera empleo, turismo, inversión, identidad nacional, industrias creativas, exportaciones, innovación y desarrollo territorial.
Invertir en cultura no constituye un gasto. Es una inversión con enormes retornos económicos y sociales.
Una oportunidad para dejar huella
Señor ministro, el Perú no necesita una gestión dedicada únicamente a administrar expedientes.
Necesita una política cultural capaz de transformar nuestro inmenso patrimonio en bienestar para millones de peruanos.
El turismo, la gastronomía, la música, las danzas, el patrimonio arqueológico y las industrias culturales son motores que aún funcionan muy por debajo de su capacidad.
Póngalos en marcha.
Si logra hacerlo, su gestión será recordada no por la forma en que llegó al cargo, sino por los resultados que dejó al país.
Ese será, finalmente, el mejor argumento para responder a cualquier cuestionamiento
