En una pequeña colina en la comunidad beduina de Jabal al-Baba, al este de Jerusalén, Abu Emad al-Jahalín, presidente del consejo de la aldea de Arab al-Jahalín, se sienta a la sombra de un árbol para protegerse del sol abrasador. Desde allí contempla Jerusalén, que no está muy lejos de su vista, pero que está separada por un muro de hormigón y una barrera militar.
Abu Emad señala con la mano hacia el horizonte y habla con amargura a la BBC: «Este es el tejido de la muerte… y no el tejido de la vida, como lo llaman los israelíes».
La carretera a la que se refiere Abu Emad, responsable de todas las comunidades beduinas de la zona de Jerusalén, se conoce como «Tejido de la vida» y tiene como objetivo, según las autoridades israelíes, permitir a los palestinos desplazarse entre el norte y el sur de Cisjordania sin pasar por los controles.
Sin embargo, en realidad, les impedirá acceder a la Ruta 1, la carretera principal que conecta el sur de Cisjordania con el centro y el norte.Abu Emad afirma que las autoridades israelíes han emitido recientemente 40 órdenes de demolición y desalojo de viviendas y explotaciones agrícolas en la zona de Al Eizariya.
El objetivo, según explica, es conectar la carretera «Tejido de la vida» con el proyecto conocido como «E1», que aislará Jerusalén de Cisjordania y cortará la conexión geográfica entre ambas.
Este proyecto fue presentado la pasada semana por el ministro de Finanzas israelí, el ultraderechista nacionalista Bezalel Smotrich.
La construcción en la zona E1 es muy controvertida porque este territorio ha sido fundamental para mantener la continuidad territorial de cualquier futuro Estado palestino.
Esta infraestructura, que Israel comenzó denominando «carretera de la soberanía», pero luego cambió el nombre a «Tejido de la vida», fue aprobada por el gobierno israelí el pasado marzo.
Según la organización israelí Paz Ahora, la construcción de esta infraestructura creará «una carretera del apartheid«, un sistema vial separado para israelíes y palestinos. Esto permitirá a Israel cerrar a los palestinos una vasta zona en el corazón de Cisjordania desviando el tráfico palestino a una circunvalación especial.
También permitirá, según el grupo, anexionar toda la zona de Maale Adumim a Israel y construir el plan E1.
Además, este sistema de carreteras obligará a los palestinos de las zonas de Belén y Hebrón a viajar a través de un túnel para poder llegar a Jericó, en el valle del Jordán.
