El panorama actual de los televisores de gama alta se ha vuelto cada vez más complejo y difícil de interpretar para el consumidor, debido a la gran cantidad de tecnologías con nombres que suenan parecidos pero que funcionan de forma muy distinta: OLED, Mini LED, MicroLED, RGB MiniLED o Micro RGB no son solo etiquetas de marketing, sino que definen cómo se ilumina la pantalla, cómo se generan los colores y cuál será la experiencia visual final. La competencia en este sector ha evolucionado notablemente, dejando de centrarse únicamente en ofrecer mayores pulgadas o niveles de brillo más elevados para centrarse en un aspecto mucho más técnico: el control preciso sobre la generación de la luz y la reproducción cromática. En este escenario, donde modelos como el Samsung R95H ya han comenzado a introducir la tecnología Micro RGB en el mercado, LG presenta su nueva apuesta con el sistema MRGB evo AI, buscando situarse en la cima de la gama LED premium.
La compañía ha anunciado oficialmente en España una nueva línea de televisores disponible en tamaños de 75, 86 y 100 pulgadas, diseñada para destacar por su calidad de color, su potencia lumínica y su gran formato. Según la marca, esta propuesta se apoya en toda la experiencia acumulada durante años con sus televisores OLED, especialmente en lo referido al procesado de imagen y la precisión cromática. Su tecnología Micro RGB mantiene la base de funcionamiento de los paneles LED, pero transforma completamente el sistema de retroiluminación: en lugar de utilizar diodos tradicionales, emplea una red de LED rojos, verdes y azules controlados de forma totalmente independiente, que además son más pequeños que los Mini LED que utiliza la propia marca. Aunque no llega al nivel de los paneles MicroLED —donde cada píxel emite luz por sí mismo—, esta innovación permite afinar mucho mejor la iluminación que llega desde detrás del panel, logrando una reproducción de color mucho más amplia y fiel que la de los sistemas convencionales.
