A la Iglesia nunca le han gustado demasiado los avances tecnológicos. A los avances tecnológicos eso les ha importado exactamente cero
La Iglesia ha mantenido históricamente una misma postura ante cada gran avance tecnológico: reconoce su valor, pero advierte siempre sobre sus riesgos si no se orientan al bien común. Ya a finales del siglo XV, con la llegada de la imprenta, el papa Inocencio VIII la elogió como herramienta providencial,......
